Jordan: "Yo soy la diana a la que todos tiran"
Michael Jordan asume las críticas: "Voy con el corazón por delante".


Con una camiseta negra de su propia línea Jordan y bajo la celosa mirada de Matt Williams, una especie de guardaespaldas y jefe de prensa que le ha asignado su club, Michael Jeffrey Jordan (38 años) reflexiona en voz alta. Estamos en el vestuario local del MCI Center, en pleno centro de Washington, escasamente una hora antes del partido inicial de la temporada en la capital federal, Wizards-Sixers. Hay algunos cámaras orientales. Y, cómo no, Michael Leahy, el enviado especial de The Washington Post que sigue a Jordan minuto a minuto.De los auriculares que se ha quitado Jordan aún emana la música relajada de Marvin Gaye. A Mike también le gusta Jill Scott...
"Hay una cosa que ya tengo asumida: yo soy la diana, el objetivo al que todos tiran. No me importa, porque sé estar concentrado en lo mío, pero a veces es inquietante cuando reflexionas en lo que has de hacer...para que no te afecte el entorno. Se lo he dicho a mi equipo: nos puede venir muy bien si extraemos algo de todo esto. El mundo está con nosotros, pues bien, nosotros estamos contra el mundo. Por la vida hay que ir agresivos y con el corazón por delante".
Su lesión.
Ese es el Michael Jordan que termina de vestirse de faena, rumbo a su enésima sesión de terapia ultrasonidos en la rodilla izquierda. En esa rodilla, ya con tendinitis, tuvo un pequeño esguince en el último partido de pretemporada, ante Boston. Y contra los Knicks hubo de jugar tras cuatro días sin entrenarse, con líquido en la articulación. Aunque Michael Jordan jamás se quejará, su preparador particular, amigo y hombre de confianza, Tim Grover, sentencia: "Estábamos listos para cualquier problema, pero la tendinitis de rodilla es lo peor: si descansa, malo, porque Michael pierde condición física; si se entrena, la rodilla empeora. ¿Qué hacer? Negociar el asunto poco a poco", afirma Grover. Jordan coloca la rodilla en la cabeza del aparato de ultrasonidos. "Vamos, vamos a sentir esto bien". Hasta para "eso" se concentra. Sabe Dios en qué está pensando realmente...
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"Habrá días de jugadas espectaculares. Quizá no vuele desde la línea de tiros libres, pero voy a jugar todo lo duro que sepa. Y cuando hago eso, algunas cosas pasan. Pasará lo que tenga que pasar, aunque algo hay seguro: mis compañeros no van a salir a la pista a pasearse. Si ellos ganan más dinero que yo... Se trata de unirse y conectar en pos de la victoria. Es esa mentalidad de 'nosotros contra el mundo' que yo he traído aquí y que no pienso dejar caer". El propio alcalde de Washington, Anthony Williams, concede que "es increíble el estímulo económico que Michael Jordan ha inyectado a este club y esta ciudad".
Tres horas, 20 puntos y 9 asistencias después de estas palabras, Michael Jordan ha vuelto a ganar: ante 20.674 espectadores, los Wizards han batido a los Sixers por 90-76 y se colocan con balance ganador (2-1), lo que no habían hecho en toda la temporada 2000-01. Sudoroso y feliz, Michael vuelve a la camilla de ultrasonidos antes de meterse en el avión que llevará al equipo a Detroit: en la noche del domingo, entre los bosques de Auburn Hills, aguardan los Pistons. "Esto hay que sentirlo muy bien", dice MJ. ¿Se refiere a las corrientes ultrasónicas o a ese inmenso, infernal deseo de triunfo...?