La carrera de las sospechas
Todos los participantes llevarán chips en las zapatillas y en los dorsales para controlar cada uno de sus movimientos.


El mundo también cambió para nosotros el 11 de septiembre, pero la carrera va para delante". Allen Steinfeld, director de la maratón de Nueva York, ha pasado las últimas semanas casi sin dormir, en pleno "gabinete de crisis". Finalmente, la maratón más popular del mundo arrancará en la mañana neoyorquina de hoy (16:30 en España, Eurosport) en su escenario de siempre: el Verrazano Narrows, entre Queens y Manhattan. Pero de qué manera... Los corredores recibirán chips de identificación, similar a los que llevan los atletas en los estadios para las células fotoeléctricas de la foto finish en la llegada. Esos chips irán pegados a las zapatillas y dorsales de identificación, por lo que pueda pasar. En una lista de partida algo superior a las 25.000 personas (en el año 2000 hubo 40.000 inscritos) se incluyen 300 policías y 75 bomberos, participantes oficiales de la carrera que, sin duda, portarán tatuajes y camisetas con el lema de la carrera: United we run (corremos unidos). La cinta de llegada tiene los colores de la bandera estadounidense: blanco, azul y rojo.
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Cuidado con las bebidas. La lista de 12.000 voluntarios se ha escudriñado al milímetro, los 2.300 policías que cuidaban de la carrera en el año 2000 se han quedado cortos. El departamento de policía de Nueva York movilizará más de 3.000 efectivos. No se tolerarán los barquitos junto al puente Verrazano, sólo los helicópteros de policía y televisiones estarán autorizados a sobrevolar la carrera por la Gran Manzana. Los corredores no están autorizados a portar mochilas o bolsas que no sean de plástico transparente y se les ha insistido para que no acepten bebidas de manos de voluntarios no oficiales. "¿A quién puede preocupar realmente todo esto?", dice el dominicano Sócrates Soto, policía número 26714 de NYPD, en un puesto de control ante las ruinas de las Torres Gemelas. "La carrera va a pasar muy cerca de aquí, en West Street, pero, en mi opinión, carece de sentido", matiza Soto.
Por motivos de ubicación y prioridades, policías y bomberos de Nueva Yoerk se pelearon el viernes pasado sobre el mismo terreno del desastre, el Ground Zero: seis policías contusionados y doce bomberos detenidos. "Todo el mundo tiene motivos para llorar, pero nadie le va a pegar a un policía de Nueva York y se va a marchar de rositas", sentenció el alcalde Giuliani. Por mucho que corran unidos, están maratón tiene poco sentido. Soto tiene razón.