Corominas se une al grupo de Flores
Es de Banyoles, tiene 18 años, quiere ser arquitecto y sueña ser Raúl.

Los entrenamientos del primer equipo del Espanyol tienen un aliciente añadido. Desde ayer brilla con luz propia la figura de una de las firmes promesas del fútbol catalán: Ferran Corominas. Juega en el filial de Ramon Moya, pero ya aprende al lado de los hermanos mayores. En su primera temporada como blanquiazul (procede del Vilobí), Coro intenta poner a punto su clase de goleador para dar el salto a la fama: "El hecho de entrenarme con ellos ya es un sueño. Voy a seguir viniendo cada día para aprender. Para mí sería lo máximo el poder entrar en una convocatoria", reconoció ayer.
Ferran nació el 5 de enero de 1983 en Banyoles. No obstante, su juventud no le ha impedido triunfar en categorías superiores la temporada pasada destacó en Tercera División con el Vilobí, y en las selecciones inferiores de Cataluña.
Es menudo, tímido con la prensa y tiene las ideas muy claras. Tiene vocación de arquitecto. Va a pasarse todo un año recopilando apuntes e información sobre su pasión por diseñar. Mientras espera empezar la carrera de su vida, se entretiene estudiando Física. No es lo suyo, pero prefiere estar "ocupado".
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Banyoles sigue estando demasiado lejos. La nueva casa de Corominas es la residencia que el Espanyol tiene en el barrio de Gràcia de Barcelona. Comparte habitación con Boria, el Juvenil A. De noche, al acostarse, pierde el mundo de vista pensando en sus ídolos: Romario y Raúl. ¿El del Real Madrid? "Sí, es muy bueno". ¿Es madridista? "No, siempre he sido del Espanyol, lo que ocurre es que mi madre es del Madrid y eso puede influir", dice.
Y a la que el fútbol desaparece de su cabeza, la pesca y el tenis ocupan su lugar. Suspira por tener un fin de semana libre para poder pasear la caña por su estany natal.