Primera | Espanyol

Muchos más aplausos que votos

1.463 accionistas aclaman a Dani, pero la abstención de Lara y compañía hace que su gestión se apruebe sólo con el 55 por ciento de síes.

DANI SALUDA A LA JUNTA. El presidente fue aclamado tras su intervención y saludó a los accionistas que, como siempre, se movilizaron para dar fe de su españolismo.
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Ojalá Paco Flores tenga el domingo ante la Real Sociedad un partido tan plácido como lo fue la Junta General de Accionistas para su presidente, Daniel Sánchez Llibre. Le bastaba con el empate, pero ganó como estaba escrito. Pero no goleó; en la actual situación del accionariado perico es imposible. El 55 por ciento de los asistentes dio su OK, le votó afirmativamente su gestión. El 44 por ciento se abstuvo, votó en blanco, hizo lo que les comentamos la semana pasada: ese 44 por ciento, Lara y compañía dijo OK a la mayoría, pero sin mojarse.

El secretario, Xavier Añoveros, abrió el acto anunciando el orden del día. El run run de la grada presagiaba la apoteosis Sánchez Llibre. La excelente refrigeración del local no provocó sofocos, por eso los méritos del presidente calaron más hondo. Arrancó reconociendo que el triunfo en la Copa del 2000 fue un ¡fracaso económico! No se oyó nada. Ni una duda, ni una vacilación entre el accionariado. ¿Qué más podía pedir? Tras justificar la venta del baluarte Pochettino, Dani se apretó los machos y abrió el juego por las bandas. Dicen que en el fútbol esa es la solución para decantar un partido. Así lo hizo.

Jugó con el sentimiento más recurrente en los últimos años: "El Espanyol empieza a tener una casa...". Con Sant Adrià había conseguido llegar hasta la línea de fondo. Para el centro al área decidió estrenar el carnet de simpatizante. Está convencido de que entre 3.000 y 6.000 aficionados se apuntaran a la oferta. Los 30.000 socios están cerca.

El balón ya estaba en el área dispuesto a ser rematado. No necesitó delanteros. Él mismo centró y fue en busca del gol. Lo encontró convocando elecciones para el mes de marzo (o abril a más tardar) ¿No sería esto un despeje de puños? No. Si era eso lo que pretendía, la jugada le salió rana. "Espero que haya gente que quiera coger el timón del Espanyol". El pánico se apoderó de los concurrentes. La emoción sobrevino de inmediato: palmas, ovación, saludos, salida al tercio, vuelta al ruedo y ¡GOL!

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Por un momento el perico pensó que Dani había dicho basta. A lo mejor lo dijo, aunque todo huele a que si las cosas le marchan al primer equipo y le sale lo del estadio, seguirá otro lustro más. Y es que, además, a él le va esta marcha.

Dani no quiso jugar una prórroga hablando del campo. No soltó prenda: se lo piden las alturas.

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