"Nadie quiere acercarse al escenario del crimen"
Sócrates Soto, un policía dominicano que colabora en las tareas de desescombro, avisa de la caída en picado del número de participantes.


"Escenario de un crimen". Ruinas de las Torres Gemelas. Olor intenso a carne quemada. Humo, gases y máscaras en las caras en casa de la desolación. "Lo más próximo que pasará la maratón por esta zona es allí detrás, en West Street, pero ¿a quién importa eso ahora? Para remover todo esto vamos a necesitar un año, al menos", dice Sócrates Soto, un dominicano que es el número 26714 de NYPD, el Departamento de Policía de Nueva York. Veinticinco hombres del escuadrón de Sócrates Soto perdieron la vida en la masacre decretada por Osama bin Laden. "Lo que huele ahí abajo, el humo, son los cuerpos incinerados que aún se apilan en los subterráneos", observa Soto. "Trozos de los aviones y restos humanos aparecieron en los edificios de al lado de las Torres. No comprendemos como ese hotel sigue en pie", prosigue el policía, señalando al hotel One Liberty Tower.
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A pocos metros de semejante escenario, por West Street, pasarán en la mañana del domingo algo más de 20.000 corredores de maratón. Casi 40.000 lo hicieron el año pasado. "La gente tiene miedo. Y eso que han quitado los tres kilómetros más duros del recorrido, los toboganes", cuenta Giusseppe Pallazzano, del Terrania Club de Roma, recién desembarcado desde la capital italiana en el aeropuerto de Newark, New Jersey.
Actos de homenaje. El New York Runners Club, organizador de la prueba, tiene previstos actos de homenaje a las víctimas en la misma carrera. La bandera de Estados Unidos -"ahora es el único club de todos nosotros", dicen fondistas locales por Central Park estará en una sobrecogedora abundancia de camisetas. El domingo pasado, una media maratón de marines pasó por el Pentágono, la escena de otra catástrofe, y los corredores no pudieron contener las lágrimas, los gritos de horror y exclamaciones como "bastardos".
Y en Nueva York, en la mañana del domingo, la habitual tropa africana del altiplano de Kenia y las colinas etíopes (Ken Cheruiyot, Tesfaye Jifar, Abraham Assefa, Joseph Kariuki, Joseph Chebet, Florence Barsosio...) galopará al mando de un pelotón de miedos. La maratón de Nueva York es también el Campeonato de EE UU. Pero, como dice Sócrates Soto, a ningún corredor importará eso cuando, en West Street, junto al "escenario de un crimen", tengan que soportar la devastación, la vecindad humeante del espíritu del mal... y ese siniestro olor a carne asada.