Atletismo | Maratón de Nueva York

Maratón del miedo

El temor a un atentado el domingo planea en Nueva York sobre la carrera más famosa del mundo, donde las medidas de seguridad serán espectaculares.

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Los miles de maratonianos que el domingo atraviesen el puente Verrazano mirarán a su izquierda para deleitarse con el impresionante perfil de Manhattan. Como siempre, aunque esta vez será distinto, porque el perfil de Nueva York ha cambiado. Ya no lo presiden las impresionantes Torres Gemelas, de 411 metros de altura. En su lugar hay un vacío muy doloroso para los estadounidenses. También será distinta la carrera en sí, porque las medidas de seguridad van a ser asfixiantes, como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre. Y más asfixiantes aún después de que anteayer el fiscal general de los Estados Unidos, John Ashcroft, y el director del FBI, Robert Mueller, anunciaran en televisión que se temían nuevos atentados de forma "inminente".

Sí, todo será distinto. La fiesta maratoniana no lo será tanto, porque allí, al lado, reposan los restos de miles de personas. O flotan en el aire. "¿Qué dónde están los cadáveres? En la atmósfera". Lo dijo uno de los primeros bomberos que acudió al lugar de la tragedia. Los miles de grados de temperatura volatilizaron los cuerpos.

Hay 30.000 corredores inscritos, pero probablemente acabarán participando bastantes menos. Desistirán de hacerlo, básicamente, los extranjeros, que acuden de forma masiva. Los maratonianos locales es casi seguro que serán fieles a la cita, y participarán esta vez en honor de los ya considerados mártires. Y serán estrictamente vigilados, sea cual sea su nacionalidad y procedencia. Estadounidenses incluidos.

Investigación. De momento, los 30.000 inscritos en la carrera están siendo investigados uno a uno por diversos departamentos policiales. Se exigirá una foto de identificación a cada corredor cuando retire su dorsal, que deberá llevar bien visible en el trayecto desde su casa u hotel hasta la línea de salida. No se permitirán mochilas y bolsas, salvo que sean transparentes. Habrá unos 5.000 policías vigilando el recorrido, el doble de lo habitual. No se permitirá sobrevolar a helicópteros, avionetas o aviones que no tengan que ver con la organización. Se podrá pedir la documentación a cualquier corredor, que deberá ir siempre plenamente identificado. Y entre esos miles de corredores habrá cientos que ese día habrán cambiado su uniforme de policía por el de atletas, para vigilar la prueba desde su mismo corazón. Y no es para menos, porque el Maratón de Nueva York será el acontecimiento masivo más grande desde el triste 11 de septiembre: miles de corredores compitiendo y unos dos millones de espectadores en las calles.

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Los organizadores llegaron a plantearse la posibilidad de suspenderlo, mitad en señal de luto y mitad como medida precautoria. Sin embargo, cientos de corredores escribieron a Alan Steinfeld, presidente de la entidad organizadora, el New York Road Runners Club, para pedirle que la prueba se mantuviera: "Si nos aterrorizamos y cambiamos nuestras vidas, el terror nos habrá derrotado", venían a decir. Así que el espectáculo debe continuar.

Habrá una colecta masiva para ayudar a las familias de los fallecidos en el ataque y se espera recaudar un millón de dólares, aproximadamente 180 millones de pesetas. Los organizadores del Maratón de Berlín, celebrado el 30 de septiembre, entregarán el sábado un cheque por valor de 5,4 millones de pesetas a Steinfeld, donado por los participantes en las carreras. Solidaridad maratoniana.

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