Empieza la fiesta
La NBA más excitante de los últimos tiempos comienza la próxima madrugada. Los ojos del mundo se fijan en el dios Jordan y los de España en el joven Gasol.


"Que Michael sea feliz, que tenga suerte... y que Dios le bendiga. No puedo decir nada más de él". Kobe Bryant, recién cumplidos los 23 años, dice esas cosas después de prestarse a un spot de la NBA en el que relata cómo creció en un suburbio de Philadelphia viendo los vuelos de Jordan.
¿Se trata del mismo Kobe que acaba de contratar guardaespaldas para sus viajes, y que idolatra a su mujer, Vanessa Laine, a su perrito Gucci y a sus Mercedes y Ferraris negrísimos? Sí: Bryant sigue rematando cada uno de sus entrenamientos en El Segundo, cerca del aeropuerto de Los Angeles... con 100 tiros a canasta "convertidos". Uno de sus alley oops, un vuelo sobrecogedor, fue la mejor jugada del año pasado. Su mimetismo con el joven Jordan iguala a ambos en el desafío por la perfección. Kobe... vuela. Y mata.
Bryant ha mejorado sus números en la NBA... en cada una de sus cinco temporadas: 7.6, 15.4, 19.9, 22.5... y 28.5 puntos por partido... más 5.9 rebotes y cinco asistencias. En playoffs, Bryant, replicante de Michael, sube... hasta 29.4 puntos. "La obsesión de este chico con ser como Mike (Jordan) ha devenido en psicosis", delata Scottie Pippen.
Esa Jordanmanía marcará la liga en uno y otro sentido: el último Michael va a meter todos los puntos que quiera para sus Wizards. Y el primer Kobe Bryant, el niño que creció admirando los vuelos de Mike, debe guiar otra estampida de los Lakers, rumbo a su tercer título en sucesión: no existe antídoto contra los hombros de Shaquille O´Neal y, para colmo, los Lakers se han reforzado en la zona con Samaki Walker (2.06, un complementario ideal) y en el perímetro con Lindsay Hunter y el gran veterano Mitch Richmond. Despidieron a Grant y Rider y tienen lesionados a Derek Fisher y Madsen, pero no les importa. Nadie sabe qué hacer contra el "uno-dos" Bryant-O´Neal, a los que sólo amenaza el riesgo de desmotivación o implosión interna. ¿Cuánto resistirá Shaquille el egocentrismo de Kobe...?
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Será, por supuesto, la NBA de Gasol, que terminará como titular fijo de unos Grizzlies mejorados pero, seguramente, a cierta distancia de las eliminatorias finales. En la víspera de Halloween, Jordan va a abarrotar esta madrugada el Madison y conseguirá que la NBA firme un nuevo contrato astronómico con las televisiones. En el Este, los Sixers de Iverson -que sale de una operación en el codo- se verán apretados por los Magic de McGrady, Hill y los dinosaurios Ewing y Horace Grant.
Pero la liga está en las manos de ese joven ambicioso que osa reclamar la bendición de Dios para Dios mismo, Michael Jordan: porque Kobe Bryant ya se cree más que Dios.