La casta de la estrella

Manolete
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Con Fernando Torres hay que tener paciencia. En el Atlético lo saben y le están mimando en estos momentos de horas bajas. Le piden que disfrute y que no se obsesione con el gol. El problema es que este diamante del fútbol mundial tiene mucha casta y pundonor a raudales. Tiene hambre por llegar arriba cuanto antes y en especial ayudar a su equipo con su juego. Debe mirarse en el espejo de Raúl. Valdano no se asustó cuando en su primer partido en Zaragoza falló claras ocasiones de peligro. Siguió apostando por su titularidad y los resultados no merecen comentarios.

Los entendidos saben que es nuestra mejor promesa. En Italia están enloquecidos por conseguir su traspaso y hasta el momento están fracasando. Fernando Torres es un genio que anda a la caza y captura de su personalidad. Debe saber que su mejor aval es su propia inteligencia sobre el terreno de juego. No tiene que estar al borde del abismo, ya que nadie se lo pide. El Calderón disfruta cuando baja el balón y encuentra huecos o se inventa regates que nadie se podía imaginar. Este es el camino que tiene que seguir y olvidarse del entorno. Las críticas le tienen que servir para saber su nivel de exigencia. Nadie le solicita que sea un luchador nato. Su paso por el Mundial Sub-17 ha sido un mal sueño que lo tiene que olvidar rápidamente. Esta joya va a dar mucha tarde de gloria a los aficionados rojiblancos.

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