La apuesta por los pilotos españoles
Andan los mercados del motor cerrando contratos para la próxima temporada y los movimientos que se producen demuestran que los pilotos españoles están en alta consideración, en contra de lo que pudiera parecer pues no va a ser un año en el que se echen las campanas al vuelo. No vamos a tener ningún campeón mundial y las victorias parciales se cuentan con los dedos de una mano -dos de Elías, una de Gibernau y otra de Puras-, muy pocas cuando hablamos de 79 carreras en la temporada: 48 de motos -16 en cada una de las tres cilindradas- 17 de fórmula 1 y 14 de rallys.
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No es que nuestros pilotos no hayan tenido las mejores máquinas. Eso puede suceder en algunos casos, pero no en los de nuestros pilotos más afamados. Crivillé y Alzamora han corrido con Honda, Checa con Yamaha y Gibernau con Suzuki en el caso de las motos. Para la próxima temporada habrá un divorcio, el de Crivillé con Honda, pero a cambio de dos nuevos matrimonios: Elías y Fonsi Nieto, con Aprilia, cuyas motos van a salir a ganar el Mundial. En los rallys, Ford sigue con Sainz; en la Fórmula 1, De la Rosa con Jaguar y Alonso con Minardi si Renault no precipita su ascenso.
La apuesta por los pilotos españoles es evidente. Buenos tenemos que ser, pues de otra manera no se explicaría que escuderías con miles de millones de presupuesto confiasen sus productos a unos conductores de escaso relieve. Bien es verdad que tampoco hay mucho donde elegir, pues la tradición por los deportes del motor no está tan extendida por el mundo como aquí, pero tampoco es fácil encontrar muchos países con pilotos en las tres grandes especialidades. Y, además, que destaquen, porque campeones hemos tenido. Sólo nos falta en Fórmula 1, pero Alonso y Renault están en ello.
