Estado policial en el Irán-Emiratos Árabes
Amenazas de muerte a los visitantes y más de 3.000 policías en el estadio.
En un ambiente extraordinariamente tenso hoy tendrá lugar en Teherán el primer partido del play-off de Asia para un puesto en la definitiva repesca de noviembre, contra Eire, de cara al Mundial 2002. Irán y Emiratos Árabes Unidos comienzan una batalla que siempre ha beneficiado a los persas.
La eliminatoria a doble partido no ha empezado bien y hay problemas por todos lados. Los iraníes se han negado a vender entradas a los seguidores de los EAU argumentando simplemente que "no quedaban". El Estadio Nacional estará repleto, con casi 90.000 personas, de las cuales más de tres mil serán policías que intentarán evitar incidentes antes y después del encuentro.
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En las vísperas del encuentro, tanto el seleccionador de E.A.U. (el holandés Tini Ruijs) como sus jugadores han recibido llamadas telefónicas procedentes de Irán, amenazándolos de muerte. Las autoridades iraníes han desplegado un fuerte sistema de vigilancia hacia la expedición de los EAU desde que llegó a Teherán y ha solicitado un "exquisito comportamiento" a sus hinchas.
Por si acaso, las autoridades de Irán han prohibido cualquier tipo de manifestación, sea de júbilo o de protesta, al finalizar el encuentro. Algunos quieren ver un doble sentido en la medida: que se repitan los incidentes ocurridos este mes (300 detenidos tras ganar a Tailandia, más de 800 después de vencer a Irak y unos 400 tras la derrota frente a Bahrein), pero otros apuntan a la corriente religiosa de los ayatollahs. Las mezquitas no han dejado de pregonar esta semana que "celebrar o lamentar los éxitos deportivos va contra el Corán"...