Freire españoliza al Mapei
Óscar Freire va a ir el próximo año a por la Copa del Mundo. Para ello necesita una guardia pretoriana y en ello anda. Ciclistas de confianza que se preparen exclusivamente para arroparle en una decena de carreras. El ciclismo, en contra de lo que parezca, es un deporte de equipo. En un momento determinado, el líder necesita corredores que le lancen para el sprint, que neutralicen una fuga o que vigilen los movimientos del pelotón. Esta ayuda es lo que echa de menos en su equipo. Hizo tres carreras y vio que en el Mapei cada uno iba por su cuenta... o echaba una mano a los italianos.
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La cosa ha cambiado este año. Freire ha vuelto a ganar el Mundial, ha superado sus dolencias y quiere ganar la Copa del Mundo. Es ahora mismo el ciclista más destacado que pueda tener su equipo. Bettini sólo consiguió ser cuarto en la clasificación de la Copa del Mundo, Steels anda renqueando y Bartoli no seguirá. Freire es la baza más clara de Mapei. Ya tiene a Horrillo, un enamorado de las clásicas, quiere a su paisano Iván Gutiérrez, su compañero de entrenamientos y que ha demostrado su adaptación a las carreras de un día, y sueña con Vicioso, a quien le queda un año en el Kelme.
Españolizar el Mapei, que es el equipo más potente del mundo, es como para estar orgullosos. E intentar el asalto de la Copa del Mundo, una gran noticia. Como no hemos tenido especialistas en esta competición nos resulta desconocida. Pero es apasionante. Es la liga del ciclismo. Diez carreras repartidas por toda Europa, en las que hay que participar en un mínimo de seis. Gana el que más puntos consiga. Se trata de competir contra gente de prestigio como Dekker o Zabel. Freire nos va a mostrar otro ciclismo, el que nos faltaba, el de las clásicas. Y lo mejor de todo, con compatriotas de guardaespaldas.
