Madrid sí tiene instalaciones
Bruno Grandi, el presidente de la Federación Internacional de Gimnasia y miembro del Comité Olímpico Internacional, está impresionado de la organización de los Mundiales de gimnasia rítmica. Dice que en su vida ha visto nada igual. Madrid le preparó en un tiempo récord la competición a la que renunció este verano Viena por problemas presupuestarios, y se ha encontrado con unas instalaciones modélicas: dos pistas válidas para la competición con sus correspondientes graderíos y ¡14 tapices para los entrenamientos! Y eso que Madrid no tiene instalaciones deportivas de alto nivel.
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Es cierto que no las tiene como tales, pero el ayuntamiento ha descubierto en el recinto ferial unas posibilidades inmensas. Tantas, que incluye en su proyecto olímpico todo el ferial como instalación deportiva. Son diez naves que se convierten en un santiamén en pabellones de gimnasia, voleibol, balonmano, judo, taekwondo, badminton, boxeo, tenis de mesa, esgrima, halterofilia, lucha... todos con gradas para miles de personas. Sin apenas inversión, de la noche a la mañana se levanta un complejo olímpico capaz de albergar hasta diez deportes a escasos metros de distancia unos de otros.
Los Mundiales de gimnasia rítmica han servido de experiencia piloto y el resultado es satisfactoria. Sobra sitio por todas partes. En la nave donde se celebran cabrían dos campos de fútbol. Por eso Grandi está encantado. Como las gimnastas. No falta de nada y todo está a mano. ¿Para qué instalaciones faraónicas cuando unas naves convertibles permiten acomodar el espacio a las necesidades de cada deporte? Es una buena solución la que ofrece Madrid en su carrera olímpica. Eso, o gastarse la intemerata en levantar pabellones que luego difícilmente se podrán rentabilizar.
