Confusión en el baloncesto
El baloncesto no acaba de encontrar su nuevo orden mundial. La apertura de fronteras y los intereses económicos abren continuos frentes. La sensación es de inestabilidad permanente. El año pasado, Euroliga y Suproliga; este año, Euroliga; el que viene... quizá una nueva. Es lo que quiere la FIBA y su presidente, Vassilakopoulos, prepara el terreno diciendo que lo que hay ahora es un desastre: "Han descendido la cobertura de televisión, la publicidad, los derechos, aumenta el coste y no la inversión". En Grecia, su propio país, le censuran: "Está llevando el baloncesto a la más absoluta confusión".
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Confusión. Esa es la palabra. Pero confusión a todos los niveles. En la misma ACB hay latente una batalla que terminará por explotar. Su presidente, Eduardo Portela, no perdona que el Canarias impugnara el resultado frente al Tau por la alineación de su lituano como comunitario. Es un hecho que "va en contra de nuestras normas de competición, lo cual es mucho más grave, y esta situación va a traer consecuencias". En la ACB se ha roto la unidad y "la defensa heroica de sus acuerdos y principios", según palabras de Portela. Los malpensados dicen que al Canarias le van a crujir en esta liga.
Mala cosa ésta. Ya tiene el baloncesto bastantes conflictos al judicializarse el tema de los comunitarios B, que permite a unos lituanos jugar como extranjeros y a otros no, como para andar ahora con suspicacias. Para mayor confusión, éste es un tema que sólo afecta a la ACB, porque cuando los clubes españoles juegan en Europa pueden inscribir doce lituanos o rusos si quisieran porque la FIBA admite la libre circulación de jugadores europeos. Esto acaba siendo un laberinto en el que resulta difícil encontrar la salida. Se quiere contentar a tantos, que se acaba perdiendo el sentido común.
