Un billete para Tokio
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Este no es mi Atleti que me lo han cambiado. Que lujo el verle como líder y comprobar que en los despachos se mueven con cordura. Miguel Ángel Gil está en plan coloso. Sabe que el potencial deportivo nace en las ideas de los burócratas y está haciendo unos cambios espectaculares en las estructuras atléticas. Su acuerdo con el Ayuntamiento, un Calderón supermoderno, una futura Ciudad Deportiva de 100 hectáreas y que puede alojar un nuevo estadio a medio plazo y la llegada de nuevos hombres a su organigrama para generar más ingresos. Se acabaron los tiempos de las cuentas en el cuaderno y de las lamentaciones.
Este es el camino a seguir y mañana mismo voy a encargar mi billete para Tokio, ya que el resultado final de esta nueva política, será la Champions en nuestras vitrinas y el viaje a la capital nipona para jugar la Intercontinental. Pese a los listos, en el fútbol dos y dos son cuatro cuando se utiliza la cabeza. Gil Marín ha aprendido de sus errores y ahora está haciendo un cambio de los que no se olvidan. Un órdago a grande que tiene que dar los frutos apetecidos. Un palco con la beautiful people, un club bien visto en los centro de poder del fútbol, unas estrellas de primera fila en el césped y los asiáticos que desean conocer de cerca las excelencia atléticas. Estamos como para sacar pecho. Ni me acuerdo de otra época de tanta estabilidad. Este Atlético dará mucho de que hablar.
