Rey Gasol
Explotó ante Seattle y fue el máximo anotador de los Grizzlies con 17 puntos.


"Con los tiros libres, eran más de 20 puntos. Pero ahora sí he hecho algo que merece la pena". Por las calles lluviosas del centro de Memphis, Pau Gasol habla consigo mismo cuando ya nadie deja de reconocerle en el santuario de Elvis Presley y cuando Estopa canta en su CD Player: "Pienso trabajar en un gran trabajo". Ese "algo que merece la pena" son 17 puntos y 9 rebotes ante los Sonics, a los que los Grizzlies ganaron por 103-99 remontando el 48-73 del tercer cuarto. Esos 17 puntos fueron la máxima anotación de los Grizzlies, pero, como dice Pau, pudieron ser, en efecto, más de 20, de no mediar los seis errores en tiros libres (3-9).
"Es curioso que en octubre, un equipo casi descartado pase a hablar de playoffs. Pero estamos haciéndolo", dice Jason Williams, la lunática estrella de los Grizzlies. Increible: perdían por 42-53 en el descanso, y por 46-60 o 48-73 a comienzos de un tercer cuarto abismal, que cerraron con un triple milagroso de Shane Battier (66-80). El equipo de Memphis, que siempre quiere correr, acabó al galope, una riada sobre los supersónicos Gary Payton (19 puntos), Rashard Lewis (24), Brent Barry (18) y el armario yugoslavo Predrag Drobnjak (10), que, sin saberlo, fue la chispa de ignición en el desastre de los Sonics.
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Desquite con Drobnjak. Porque Gasol le tenía ganas desde la derrota de España ante Yugoslavia en el Eurobasket. Soñaba con machacar el balón sobre el serbio. Y precisamente con un imperial slam dunk de Gasol sobre Drobnjak, Memphis cerraba una estampida asombrosa: 89-87, parcial de 41-14 desde el 48-73. Tres triples de Battier (16 puntos) habían escoltado el vuelo de Gasol. Y otros dos tiros de tres de Jason Williams (14) firmaron la sentencia: 95-92, 101-97. Gasol cerró el marcador con un solo tiro libre de dos que dispuso para agrandar la cuenta. El poco estatismo que le queda desaparecerá con más minutos.
El crédito de Gasol ha subido al cielo de Memphis: Graceland. El noviciado se acabó para él. Jugó 32 minutos, y el entrenador, Sidney Lowe, lo usó en los momentos más críticos. Buena parte de las 11 asistencias de Knight fueron para Gasol, que operó como sólido alero alto, corriendo como un poseso. Un pase de Knight, en transición, lo dinamitó Gasol en la red muy cerquita de los focos. Hasta líder fue Pau: discutió con árbitros veteranos como Joe Forte, levantó a la afición de sus asientos...