Rossi, el niño que nació campeón
Graziano deseaba que el pequeño Valentino se apasionara por los coches.
Graziano deseaba que el pequeño Valentino se apasionara por los coches. Su cuerpo, maltratado por muchas y graves caídas, le recordaba cada día que lo mejor para su pequeño era estar lejos de las motos. Pero, afortunadamente, fracasó en su intento.
Si papa Rossi se hubiera salido con la suya nos habría privado de uno de los más grandes, peculiares y carismáticos campeones de la historia del motociclismo. Una premonición que debió tener Virginio Ferrari, otro piloto mundialista amigo de Graziano, que le dejó a Valentino su primera moto para competir, una Cagiva 125.
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Y es que el nuevo rey del Mundial de 500cc tenía difícil escapar del embrujo de las motos, por mucho que su padre quisiera distraer su atención con los karts. Se crió entre motoristas y ya con tres años demostraba sus habilidades levantando la rueda de su bici. Después vino la primera moto de cross, más tarde las minimotos, a continuación las competiciones en categorías de promoción... Hasta llegar a los grandes premios en 1996.
El resto de la historia es ya bien conocida: tres títulos mundiales en las tres categorías y toda una leyenda de las carreras a los 22 años.
