Los Bin Laden sacaron a Williams de la quiebra
El equipo se salvó gracias a los 400 millones que aportaron entre la familia y otras empresas amigas: Albilad, Fly Saudia, Dallah y TAG.
El pasado trae a veces imágenes escalofriantes. Un logotipo pequeño junto a un número, el 27, que llevó en su coche Alan Jones en el Mundial de Fórmula 1 de 1979. Baroon Bin Laden, cadena hotelera de la familia del hombre más buscado del planeta, salvó de la ruina a Williams, con la ayuda de otras empresas amigas como Fly Saudia (lineas aéreas saudíes), Dallah Avco (vuelos regionales) y Albilad. Entre ellos y Mansur Ojjeh (un presunto ex traficante de armas dueño de TAG) inyectaron cuatrocientos millones de la epoca (unos 4.000 de la actualidad) en los coches blancos del australiano y Regazzoni, y transformaron un equipo pobre en una escudería ganadora.
A cambio del dinero, el equipo inglés debía admitir sólo algunos condicionantes: en caso de victoria, nada de brindar con champán, y nada de símbolos estadounidenses. El equipo se llegó a llamar Albilad Saudia Williams.
"Estoy aprendiendo a hablar árabe", decía entonces un Frank Williams muy anterior al del accidente que le postró en una silla de ruedas. Fue el mánager comercial Tony Harris el que le propuso al ingeniero inglés el patrocinio de Fly Saudia. Cumplía así el mandato de la compañía aérea musulmana, interesada en promocionarse en uno de los acontecimientos más seguidos en el Islam.
Williams se había independizado en compañía de su mano derecha Patrick Head del millonario canadiense Patrick Wolf, dueño del equipo del mismo nombre. Era 1977 y Williams se mantuvo en pie gracias a la marca de cervezas Belle-Vue, que trajo el desconocido piloto belga Patrick Nece. Llegaron los árabes y con ellos el respiro. El australiano Alan Jones fue el único piloto de élite que se atrevió a meterse en el proyecto. Logró 11 puntos en 1978, ganó cuatro carreras en 1979 y se proclamó campeón del mundo en 1980. Justo premio para un piloto que ahora estaría a la altura de Hakkinen.
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Un hermano tomó la decisión. La decisión de que Bin Laden entrara en la F-1, un reducido círculo para multinacionales, se debió al mayor de los 51 hermanos de Osama, Sheil Salem. Educado en Inglaterra, Salem tomó las riendas del grupo en 1972, cuatro años después de la muerte de su padre. Él y el conocido terrorista no se llevaban bien. Salem, mucho más europeo, nunca vio bien el fervor religioso de Osama, y le trataba con distancia.
Años más tarde, en 1988, el hermano mayor moría en un extraño accidente cuando pilotaba su avioneta en Texas. Algunas fuentes hablan de su intermediación en una reunión secreta entre Estados Unidos e Irán en 1980. Mientras Osama hacía la guerra, él manejaba un patrimonio incalculable, que se forjó en la reconstrucción de La Meca y pasó fugazmente por la Fórmula 1.