Con remate son temibles

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Mientras el 11 de junio de 1986 Portugal cerraba en Guadalajara ante Marruecos su última participación en un mundial, pocos sabían que otra generación nacía a la sombra. Cuatro años más tarde la selección absoluta era incapaz con Futre y Rui Aguas de hacerle un gol a Checoslovaquia en Lisboa para llegar a Italia 90, pero los juveniles le dieron al país dos mundiales consecutivos. Del éxito de Arabia Saudi 89 dieron el salto Jorge Couto, Paulo Sousa y Joao Pinto. Del título de Portugal 91 son hoy figuras Figo, Rui Costa y en menor medida Abel Xavier.

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Esas dos selecciones formaron la base del actual fútbol portugués. Además Portugal encontró el poder goleador que durante muchos años le faltó. Ese ha significado un salto grande de nivel, porque más allá de cortos períodos de Rui Aguas o Gomes a los portugueses les faltó pegada. El ejemplo de la etapa de Carlos Queiroz entre 1991 y 1993 es claro.

Portugal marcó once goles en quince partidos, con algunos rivales como Estados Unidos o Luxemburgo. Tuvo que tirar del veterano Rui Aguas ante la falta de remate de Domingos, Cadete o el propio Joao Pinto. Esa ha sido la tónica hasta la aparición de Pauleta y sobre todo Nuno Gomes. Rui Costa y Figo les hacen mejores aún. Con remate, hay que temerles de verdad. La nueva generación es más completa que las anteriores.

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