Hundir a los blancos

Manolete
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Tiemblo ante esa posibilidad. Se me ponen los pelos de punta. El seis de marzo puede ser una fecha histórica. Poder jugar la final de la Copa en el Santiago Bernabéu con el Real Madrid de invitado de lujo el mismo día que festejará su Centenario sería el no va más. Paso de la Champions, del ascenso o de ganar la Liga. Con esta machada mi corazón atlético estaría saciado para toda la vida. Bastante les hemos tenido que aguantar con la cantinela de sus títulos y glorias europeas. Los pobrecitos, los desheredados de la gloria, entrando de rondón en casa del rico y quitarle la mujer y el caviar.

Con este sueño la Copa pasa a ser mi competición preferida. Va siendo hora de tomarnos la justa revancha. Son muchos años de sentirnos pisoteados. Ya conocemos las mieles del éxito en el feudo blanco. En el año sesenta, la máquina de Di Stéfano y compañía pensaban que nos iban a barrer en la final de Copa después de aplastar al Eintracht y mordieron el polvo. Repetimos la temporada siguiente y todavía tenemos en la retina el baño que dimos a los madridistas en el 92 con los tantos de Futre y Schuster y Luis en el banquillo. Ahora se las prometen felices y no quieren sufrir la afrenta de que este título se les escape el día de sus cumpleaños. Mejor que no apuesten. Somos capaces de darnos el gustazo de esta épica rojiblanca y quedarnos en Segunda. Merece la pena sufrir para darte este homenaje.

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