ACB | Hernández-Sonseca

"Ojalá me comparen alguna vez con Gasol"

El madridista Hernández-Sonseca ha debutado en ACB con 18 años.Con 2,13 es, junto a Romay, el español más alto de la historia del club.

"Ojalá me comparen alguna vez con Gasol"
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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La victoria del Real Madrid el pasado jueves en la segunda jornada de Liga ante el Fuenlabrada tuvo valor doble. Los blancos alcanzaron el liderato dos años después y debutó el joven de 18 años Eduardo Hernández-Sonseca. Sus 2,13 metros de altura le convierten, junto a Fernando Romay, en el jugador español más alto de la historia del Madrid. Nació en 1983 y en el baloncesto nacional no hay nadie de su generación con su tamaño. Altura acompañada de agilidad y un tiro aceptable. Sus 2,22 metros de envergadura le convierten en el rey del gorro. Intimida. Sergio Scariolo apuesta por él y en la gira de pretemporada por Argentina anotó 14 puntos en un partido haciendo pareja con Struelens.

Su único ídolo es Michael Jordan, aunque reconoce que con su edad y sus condiciones físicas el camino a imitar es el marcado por Pau Gasol: "Ojalá pudieran compararme algún día con él. Es el gran ejemplo para los jóvenes, porque sólo con trabajo se puede llegar a ser alguien. Su evolución en dos años ha sido espectacular. No era de los mejores y ahora... impresiona".

A Hernández-Sonseca (todavía no ha decidido cómo acortará su apellido), al menos, no le falta ambición: "No puedo decir que sea imposible que un día juegue en la NBA. Con sacrificio siempre se alcanzan los retos. Mi gran sueño, desde que entré en el Madrid hace siete años —con 11—, fue debutar en el primer equipo. Ahora que lo he conseguido, me planteo convertirme en un buen jugador para el club. No pretendo vivir como una eterna promesa. Quiero ser alguien bastante importante en esto. Todo lo que esté a mi alcance lo quiero para mí".

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El inconformismo no le impide tener los pies en el suelo: "Para mi altura no me muevo mal, pero creo que mi futuro está más en el puesto de 5 (pívot puro). Debo ensanchar y ganar peso (ronda los 110 kilos). Cada vez que entreno con el primer equipo, Tarlac y Tabak me ponen las pilas. Me dieron el otro día un codazo en la boca que todavía me duele. Son tremendos, muy grandes, muy fuertes. Scariolo me dice que tengo que ser más duro en la pista y me corrige para ayudarme a entender el juego. No creo que se nazca sabiendo de baloncesto y siendo un jugador inteligente, eso también se aprende. Sé que ha apostado por mí y quiero devolverle la moneda".

El `hijo´ de Toñín. Es el novato del Madrid, como Gasol en los Grizzlies -salvando las distancias-, pero confirma que sus compañeros le tratan a cuerpo de rey. "Son todos unos cachondos: Lucio, Herreros, Iturbe... Toñín es un crack, siempre de buen humor, haciendo gracias, cantando en la ducha. Además, podría ser mi padre. Debutó el jueves, como yo, pero con casi 20 años más". (Cuando Toñín se estrenó en la ACB allá por septiembre de 1983, Eduardo acababa de nacer). "Creo que este vestuario es perfecto. Hay un gran ambiente y un gran compañerismo, con muchas bromas. Y cuando se necesita seriedad, no falta". Sin embargo, piensa que necesita tiempo para perder los nervios: "Con el primer equipo me siento todavía un poco tenso". Seguro que habrá paciencia con él.

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