La sinrazón de una muerte

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Morir en una manifestación deportiva es una sinrazón. Va en contra de la propia esencia de la convocatoria, que proclama la práctica del ejercicio físico moderado. La Fiesta de la Bicicleta de Madrid que se celebró ayer era eso, un simple paseo por las calles de la ciudad, una reclamación para el uso de un medio de transporte saludable. La prueba no era competitiva; el ritmo era hasta intencionadamente lento, marcado en cabeza por la policía municipal. Sin embargo, dos personas sufrieron sendas paradas cardiorrespiratorias. Una falleció. Ninguna práctica deportiva merece una sola vida.

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No es la primera vez que una persona fallece en el transcurso de este tipo de actividades. Es, pues, un percance que hay que comenzar a prever. Hay estudios de médicos deportivos que alertan sobre la peligrosidad del ejercicio físico en las personas adultas que, repentinamente y después de muchos años de inactividad, se ponen a correr, a montar en bicicleta, a jugar al tenis o al futbito sin haberse sometido a un chequeo. Resulta inevitable que un mal día pongan su salud en juego. Pero lo que sí se puede evitar es su participación en una convocatoria si antes no muestran un certificado médico.

Pero la Fiesta de la Bicicleta hace más hincapié en la convocatoria que en la necesidad de inscribirse. Sin embargo, más que una manifestación, se trata de una actividad que obliga a un ejercicio físico de más de una hora, que puede resultar extremo para las personas sedentarias. Y una ciudad que cierra sus calles para la celebración de una prueba deportiva debe tener la garantía de que se han tomado todas las medidas para evitar accidentes. Dentro de tres semanas tendremos una nueva maratón en Madrid. Tiene la ocasión de ser pionera en exigir un reconocimiento médico a los participantes.

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