Lo que importa es ganar
Esta madrugada Elías comienza su auténtico asalto al Mundial. Es el líder, pero con una diferencia tan pequeña -ocho puntos cuando aún hay cien en juego- que le daría prácticamente igual ser segundo para ganar el Mundial. Tendrá que hacerlo igual de bien. Y no es fácil. Cuatro carreras por delante, en Japón, Australia, Malaisia y Brasil, lejos de su país y de los circuitos que mejor conoce. Compite, además, contra dos equipos, Gilera y Derbi, volcadas en 125cc, mientras que el suyo, Honda, sólo se preocupa de las motos que tiene en 500cc. Tiene mérito lo que está consiguiendo Elías.
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Por lo pronto ha conseguido que recuperemos el interés por las motos. Afición tienen siempre. Mucha y fiel. Pero cuando algún español se mete en la lucha por el título, este deporte se convierte ya de interés general. Nadie tiene que sentirse molesto por ello. Un deporte interesa en función de los éxitos que se consiguen. Lógico. No nos va a gustar más el badminton o el polo, deportes en los que está dificilillo ganar algo. Ahora hay un piloto español metido en la lucha por un título, tiene 18 años, se llama Elías y nos da igual que compita en 125cc o en 500cc. Lo que queremos es que gane.
Si no lo hiciera, tiene un crédito amplio, porque su carrera continuará en las cilindradas superiores. Aunque, claro, en esto de las motos, como en cualquier otro deporte, más vale ser cabeza de ratón que cola de león, que ya hemos visto lo que pasa con Alzamora, cuya popularidad ha descendido al pasar de campeón mundial de 125cc a ser uno más en 250cc. Aquí todos quieren ser Rainey, Doohan o Rossi, pero se olvidan de que si en las motos somos lo que somos, fue gracias a un piloto que se hartó a ganar títulos no ya sólo en 125cc, sino en 80cc. Y no por ello Ángel Nieto es menos que nadie.
