Se acabó el Romance
Parecían la pareja perfecta (si es que existe), pero el romance toca a su fin. Uno, joven y con ganas de comerse el mundo; otro, experimentado y hábil como pocos. Emilio Alzamora consiguió el título de 125 en 1999 bajo la tutela del maestro Ángel Nieto. Eran felices y comían perdices, pero es como si todo lo bueno estuviera obligado a acabarse tarde o temprano. Lástima.
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Su divorcio profesional es un secreto a voces en el que nadie ha querido hurgar. Son dos personajes queridos y admirados, así que lo mejor es dejar que diriman sus diferencias en privado, para no convertir los grandes premios en una especie de Tómbola sobre ruedas. Además, ellos y sólo ellos, a solas con su conciencia, saben realmente lo que ha ocurrido para que su fructífera colaboración no pueda tener continuidad. Fue bonito mientras duró, pero eso ya es historia.
Algún día, quizá, podamos entender qué ha ocurrido para que dos campeones no hayan podido trabajar en sintonía. Y ojalá que ese mismo transcurrir del tiempo sirva para olvidar diferencias, saldar deudas y acercar posturas entre dos hombres que han hecho muchas cosas grandes por el deporte que aman, cada uno a su estilo pero con idéntica vocación. Y eso es algo que ni uno ni otro deberían olvidar, por mucho que ahora se encuentren tan lejos.
