El único Dream Team

Martín Tello
Redacción de AS
Actualizado a

Hubo y habrá un sólo Equipo de Ensueño: el de Barcelona 92. Todo lo posterior han sido imitaciones. Era la primera vez que se admitían profesionales en los Juegos Olímpicos, así que la NBA, como es costumbre, entró a lo grande, arrollando, y puso en manos de Chuck Daly la mayor concentración de estrellas que ha iluminado la historia del deporte. Vegetaron una semanita en Montecarlo, hicieron un par de entrenamientos y aplastaron sin esfuerzo a todos sus rivales en los 13 partidos oficiales que disputaron.

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Estaba Michael Jordan (y Larry Bird, y Stockton, y Malone, y Ewing, y Drexler...), pero el rey de los Juegos fue Magic Johnson. En el desfile inaugural todos y todas las participantes acudieron a saludar a Magic, a fotografiarse con Magic, a sentir el íntimo escalofrío de haber tocado al mito viviente, al deportista irrepetible cuya sonrisa angelical no había logrado ensombrecer ni siquiera el SIDA.

Jordan jugó al golf todas las mañanas, acompañado a veces por El Gordo Barkley. Larry Bird viajaba en metro para animar a sus compatriotas de otros deportes. Les acompañaban esposas, hijos, mayordomos y preparadores particulares. Eran un tropel faraónico instalado lejos de la Villa Olímpica, en un hotel de lujo donde se comía, bebía y vivía al más puro estilo americano. Su fulgor dentro y fuera de la cancha pervivirá siempre en nuestra memoria.

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