La Vuelta más singular
Una Vuelta singular ésta. Por lo pronto la ha ganado un ciclista que no lució el jersey de líder ni un solo día. Sólo hay dos precedentes. Y ni siquiera ganó una etapa. También hay precedentes, pero pocos: cinco. Lo que es más extraño es que el segundo clasificado tampoco ganara ninguna. Ni el tercero. Ni el cuarto. Entre los 17 primeros sólo ha habido dos corredores -Mercado y Moller- vencedores de etapa. Quizá esto sea consecuencia de un nuevo tipo de ciclismo, con etapas más cortas, más nerviosas, más disputadas. Antes los ciclistas se pasaban 100 horas sobre la bici y ahora, 70.
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Las etapas comenzaban a la una y media y terminaban a las cinco. Tres horas y media de competición pura. Los ciclistas están acostumbrados a esfuerzos mayores. Sólo en entrenamientos se meten seis horas cada día. Resultaban así unas etapas muy disputadas, con el pelotón entero y deseoso de triunfo. Por eso ha sido ésta la Vuelta más rápida de la historia. Y hacía diez años que no había tan pocos abandonos (el 26,4%). El mayor control farmacológico ha provocado el cambio: menos esfuerzos, pero más cortos e intensos. Los diesel se han convertido en purasangre. ¡Hasta el Chava gana la regularidad!
Este es un ciclismo nuevo que rompe los pronósticos. Incluso ha confundido al mismísimo organizador de la Vuelta. "Ganará un escalador español", dijo Enrique Franco. Casero es un buen escalador, pero no puede definírsele como tal. Ha pasado con nota alta la montaña, pero sin destacar en ninguna cima: sexto en Aitana y Abantos, séptimo en Pal, octavo en Ordino y los Lagos, décimo en la Demanda y undécimo en La Molina. No falló ningún día y por eso ha ganado. Sevilla tampoco falló, pero no ha ganado. Al final, lo que decidió la Vuelta más montañosa fue la contrarreloj. ¡Qué paradoja!
