El ADO languidece
El ADO se puso este año en marcha con enormes dificultades. Por un lado, las empresas estaban reticentes a renovar sus contratos o a entrar en él después de la decepción que significaron los Juegos Olímpicos de Sydney. Por otro, había que sacarlo adelante con urgencia para que la maquinaria no se detuviera. Los meses pasaban y los deportistas no cobraban. Al final, con cierto retraso y muchas zozobras se consiguió el compromiso de trece empresas para patrocinar el plan de ayuda a los olímpicos españoles. Cinco empresas aportaban doscientos millones al año y ocho ponían cien.
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De esto hace ya unos meses. Los deportistas comenzaron a cobrar, los planes se pudieron ir cumpliendo y el verano resultó prolífico en éxitos. En televisión podíamos ver la campaña de publicidad de ADO con imágenes de nuestros deportistas y de las empresas que los apoyaban. Esto marchaba. Ahora todo está cerca de irse al traste. Resulta que tres de los patrocinadores del ADO aún no han firmado sus contratos: Coca Cola, Onlae y Endesa. En total, 500 millones de pesetas (el 27,7% del presupuesto) que están en al aire. Puede empezar a haber auténticos problemas de liquidez.
El problema del ADO es que son tres socios, Consejo Superior de Deportes, Comité Olímpico Español y Televisión Española, sin ninguna cabeza visible por mucho que Gómez Angulo y Goyeneche se repartan la presidencia cada año. Falta un director, un gestor, un responsable, alguien que genere interés y entusiasmo, alguien que de verdad vea el ADO como algo más que un mero intermediario cuya misión es coger el dinero de las empresas y llevárselo a los deportistas. Para eso no hace falta el ADO. Prueba de ello es que languidece. Y nadie lo remedia. Porque ¿quién dedica un minuto de su tiempo a él?
