Sentencia en Madrid
Sevilla y Casero llegaron juntos a Abantos y hoy se jugarán el triunfo en la crono.

Si esto fuera un cuento, Sevilla sería Caperucita Roja y Casero el lobo feroz. Bien es sabido que en el mundo real estas cosas acaban con ardor de estómago del lobo, relamido y astuto. Sin embargo, este cuento introduce 25 segundos flotando en el aire, un suspiro en el límite de lo posible y de lo que no puede ser, justo la distancia que roza el milagro y Caperucita se salva.
La etapa de ayer podría haber variado el desenlace que nos espera hoy, o incluso podría haber sido el principio del fin. Pero Sevilla y Casero llegaron juntos a la meta, satisfechos en el fondo, convencidos de que ganarán la Vuelta a España. Pese a la igualdad, la etapa de Abantos no defraudó. No hubo epopeyas, es cierto, pero sí toda la emoción que cabía en las maletas.
En principio, Festina dispuso maniobras de gran desembarco, con David Plaza en el papel del general McArthur. Sevilla se dejaba querer, pero su equipo sufría estragos. Y en cabeza de carrera, Mikel Zarrabeitia luchaba por salvar el honor de la ONCE, en una fuga condenada a morir, mucho por delante y muchos por detrás. Sin embargo todos los presagios de gran batalla se quedaron en escaramuzas. Todo estaba por decidir en la última subida a Abantos.
En El Escorial entró el equipo Lampre tocando la corneta, con Simoni de favorito descarado. Pronto fue Plaza (siempre él) quien tomó el relevo y puso un ritmo furioso. Así se llegó a las primeras cuestas, las más duras (17%). Entonces atacó Simoni y Chava siguió su rueda. Luego saltó Heras y algunos pensamos, pobres, que no buscaba la victoria de etapa, sino la Vuelta, soñadores.
Y en los últimos tres kilómetros, donde los globeros explotan, El Niño aceleró la marcha, sólo un poco, bien es verdad, porque a estas alturas los bombardeos son con tirachinas. Casero resistió al principio, pero luego cedió dos metros, casi tres. Fue un instante, aunque parecieron 25 segundos, un mundo. Al final, a base de corazón y de riñones regresó al mundo de los vivos.
Victoria de Simoni
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La victoria fue para Simoni, que superó a Chava en los últimos metros, cuando Jiménez parecía ganador. Será para él una derrota dulce, porque aseguró sus maillots de la montaña y la regularidad. Simoni, ganador del Giro, rehabilita su imagen y la del ciclismo extranjero en la carrera.
Hoy es imposible no caer en los brazos de la Vuelta, no tomar partido por el Ángel o por el Niño. Hoy toca sumergirse en una lluvia de referencias, segundos arriba y abajo. En la pasada crono de Torrelavega (44 kilómetros) Casero aventajó a Sevilla en 23 segundos. Ahora no le valdrían. Pero por ahí andarán las diferencias. Que nadie piense que es el duelo entre un escalador y un contrarrelojista, porque las fuerzas estarán mucho más igualadas. En su búsqueda por ser cada vez más completos, ambos se encuentran en la mitad del camino. Último momento para que decidan quién quieren que sea el campeón. Porque se pongan como se pongan no pueden ganar los dos. Creo.