Un podio de chavaletes

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Es difícil asegurar que el último minuto de la carrera de ayer de 125cc haya sido el más trepidante de la historia del motociclismo. Pero sí, uno de los más intensos, de esos que se recordarán siempre. No es frecuente que se sucedan tantas alternativas. La carrera, de repente, se volvió loca. Los cuatro primeros pilotos se intercambiaban las posiciones en cada curva, en cada recta. Como si la carrera hubiera estado neutralizada durante los primeros 99 kilómetros y todo se jugara en el último. No es casual que la edad media de los tres primeros clasificados fuera de 17 años y ocho meses.

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Poggiali, primero, 18 años y siete meses; Elías, segundo, 18 años y seis meses; Pedrosa, tercero, 15 años y once meses. El otro piloto en liza, Ui, tiene 28 años; quedó cuarto. Y la edad media de los cuatro que les siguieron en la meta y que en ese final de infarto no entraron en la lucha por el podio, 26. Es evidente que cuando hay que jugársela en una curva a 160 kilómetros por hora, los pilotos más experimentados ceden ante el ímpetu de los chavales, que no conocen el riesgo. Por eso éstos son los que ganan. El Mundial, ahora mismo, sólo se lo disputan Elías y Poggiali, ambos de 18 años.

No es que la cilindrada de 125 esté reservada a los chavales. Nada de eso.Ui no es una excepción. Azuma tiene 30 años; Cecchinello, 31; Ueda, 34. Y los hay que se encuentran en plenitud: Sanna, 23; Jenkner, 25; Vincent y Borsoi, 26. Lo que resulta casi excepcional es que compita gente tan joven como Poggiali, Elías o Pedrosa, quien lleva puntuando en las últimas cinco carreras y mejorando en todas ellas su clasificación: 13º, 11º, 8º, 5º y 3º. Y por detrás también vienen pegando Olivé y Rodríguez, de 16 años. Que unos niños sean los mejores y los más cotizados en un deporte de velocidad da cosa.

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