Ciclismo | Vuelta a España

No hay tregua

El suizo Beat Zberg venció en Port Aventura al superar a sus nueve compañeros de fuga, entre ellos Virenque. El pelotón volvió a volar.

Actualizado a

Cómo contarlo. Podría parecer que no sucedió nada, al fin y al cabo ganó un suizo, Beat Zberg, un nombre que se te olvida para siempre si parpadeas deprisa cinco veces seguidas. Quizá su victoria acabe siendo una estadística en un millón. O quizá no. Porque el suizo que pudo ser belga y holandés se emocionó al recordar a los muertos por los atentados en los Estados Unidos y a ellos dedicará el dinero de su victoria. Pero lo que podría hacerle salir del anonimato del pelotón, su homenaje y su recuerdo, le sumerge aún más en ese pueblo ciclista que no gana casi nunca, felices pese a todo, buena gente que se hace daño cuando se cae, del Bierzo a Zúrich.

Pasaron cosas. Pasaron 200 kilómetros al galope, latigazos que no se marcan por fuera. Otra vez embalados, quizá para llegar cuanto antes. Además, era el día de los que viven lejos de las portadas. Con los favoritos recuperándose del sofocón, lo lógico era apostar por una escapada.

Y así fue. Se escaparon nueve ciclistas, entre ellos los españoles Díaz Justo (ONCE), Guillamón (Jazztel), Igor Flores (Euskaltel) y César García Calvo (Relax), el Jabalí del Bierzo. Aunque el más ilustre de los fugados era Richard Virenque, el Ángel Caído.

Incombustible

Virenque es un recuerdo de viejos tiempos. Entonces era un galán, la esperanza francesa, relamido y posturitas. Nadie salía mejor en las fotos. Hasta que le cogieron en la redada y pasó de héroe a miembro del cartel de Medellín, símbolo de lo que no había que hacer y que casi todos hicieron. Cuando escampó tuvo la ocasión de esconderse, pero volvió. Ahora tiene 32 años y le queda el orgullo que Pantani se dejó en Italia.

Noticias relacionadas

Pues Virenque estuvo a punto de ganar ayer. Atacó a falta de cuatro kilómetros y llegó a alcanzar una cierta ventaja. Le capturaron. Igual que hicieron con Igor Flores. Hasta entonces se había vivido la frenética persecución del pelotón a los fugados, que a 26 km de meta tenían una ventaja de 3 minutos y a 10 kilómetros de 1:30. Fue suficiente. Habrá que resignarse a que Freire gane el Mundial otra vez.

La victoria de la etapa se decidió a sprint y en estos casos el asesino es el mayordomo y el mayordomo suele ser suizo, holandés o belga. Y rubio. Ganó Zberg (seguro que ya se habían olvidado) y Virenque fue segundo, pero sigue cabalgando. El pelotón llegó a medio minuto, con Zabel en la cabeza y Beloki en los pies. El líder de la ONCE no tomará hoy la salida. Partieron de Salamanca como relucientes atletas y ahora son peregrinos. Hoy es la última estación antes de Aitana, pero anuncian lluvia y viento. Y aún dicen que no se pueden vivir aventuras en los tiempos que corren.

Te recomendamos en Polideportivo