Luis: "Los árbitros quizá cobran poco"
El Espanyol organizó un coloquio sobre los problemas de los jueces.

Tuvo de todo. Momentos para la risa, disensiones, aplausos generosos, recuerdos emocionados, propuestas inteligentes. El coloquio sobre los árbitros organizado por el Espanyol lanzó una mirada lúcida sobre uno de los estamentos del fútbol que más palos recibe desde hace largo tiempo. Bajo el lema Árbitros: ¿jueces o juzgados?, el II Fòrum de la Fundació del Espanyol abordó un asunto peliagudo y lo saldó con éxito de asistentes y de público.
Los ponientes eran de postín. El ex españolista John Lauridsen representó a los jugadores. Luis Aragonés, que estuvo a cargo del equipo blanquiazul ya hace unos años, acudió en nombre de los entrenadores. Los árbitros Antoni Llonch (catalán) y Arturo Daudén (aragonés) asistieron como colegiados en activo, y José María Enríquez Negreira, del Comité Nacional. Todo moderado por Tomás Guasch, subdirector de AS.
Hubo consenso en lo primordial: los árbitros son como cualquier hijo de vecino. Como resumió Luis, "se equivocan como todos los seres humanos, pero tendremos que seguir soportándonos mutuamente". El técnico del Atlético se sumó a quienes "piden árbitros profesionales, y quizás el dinero que cobran es poco". Luis también se mostró partidario del avance tecnológico: "Deben estudiarlo los árbitros. Lo difícil es cambiar las reglas".
Lauridsen tuvo una frase genial: "Deberían elegir a los árbitros según nacen, con ojos muy grandes y orejas muy pequeñas". El danés admitió que los futbolistas "no conocen el reglamento, y decimos que vivimos de esto". Y puso una nota emotiva al recordar a José Emilio Guruceta, "que se mató después de dirigir un partido en Sarrià que ganamos por 3-1".
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Llonch y Enríquez se negaron a admitir de qué equipo eran de pequeños, pero Daudén confesó que era del Zaragoza, "aunque me gustaban los que jugaban bien y ganaban, como el Atlético de Leivinha o el Las Palmas de Carnevalli". Llonch habló de la dureza de su profesión ("si uno supiera lo que le espera no se haría árbitro") y aseguró que "a la larga se llegará a la dedicación exclusiva. Compaginar arbitraje y otro trabajo es inviable".
Enríquez criticó a los árbitros retirados que se meten a comentaristas y calificó de "inviable" castigar por cuestiones de apreciación: "No conozco a un entrenador que quite a un jugador por fallar un penalti. Lo mismo vale para el árbitro que se equivoca".