Palabra de Pérez
José María Pérez ha dicho lo que todo el mundo piensa pero nadie se atreve a decir. Su declaración tiene más valor que ninguna otra opinión, porque él es gente del ciclismo. Sólo los profesionales saben realmente lo que se puede cocer en las cocinas del pelotón. Pérez ha sido, además, valiente porque no se esconde. Ha lanzado sus acusaciones contra quienes esta misma mañana va a ver en la línea de salida. Tienen, por tanto, oportunidad de defenderse y de pedirle explicaciones a la cara. Pérez habla del pasado, pero de ciclistas en activo. Es más elegante que criticar a quienes ya se retiraron.
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La mejor de las noticias es que Pérez dice que las trampas y los abusos en los fármacos prohibidos se están acabando. Algunos le desmentirán, pero no hay que dudar de quien en un arrebato de sinceridad se atreve a acusar a ciclistas consagrados como Olano, Pantani o Zülle. Tampoco hay que tomar el testimonio de Pérez como las palabras de un resentido porque los medios que tiene su equipo sean muy inferiores a los del resto del pelotón. Todo lo contrario. Precisamente celebra que ahora comience a haber mayor igualdad en el ciclismo, aunque sus corredores sigan sin ganar una etapa en la Vuelta.
En cualquier caso, Pérez no ha dicho nada que no sea sabido. A Pantani le quitaron un Giro porque su tasa de hematocrito era anormalmente alta, e incluso está condenado en Italia. Zülle reconoció ante un juez que se había sometido a un tratamiento de EPO para mejorar su resistencia. De que Olano entonces corredor del Mapei ganase el Mundial con un 61% de hematocrito no hay pruebas conocidas, pero fue en un año, 1995, en el que es de suponer que todos irían con el hematocrito por las nubes, ya que no existía el límite actual del 50%. Pero Pérez hace bien en recordar la historia reciente para que no haya más farsantes.
