"El mano a mano no existe, es aguantar"
Dicen que es el rey del mano a mano, pero él confiesa que todo es cuestión de suerte. Iker Casillas no se siente salvador de nadie. Se siente uno más de una plantilla de 25 cuyo objetivo es hacer más grande al Real Madrid.


Dicen que es el rey del mano a mano, pero él confiesa que todo es cuestión de suerte. Iker Casillas no se siente salvador de nadie. Se siente uno más de una plantilla de 25 cuyo objetivo es hacer más grande al Real Madrid.
-Descúbrame como consigue ser el mejor en el uno contra uno...
-No hay secretos. El mano a mano como tal no existe, es aguantar, aguantar hasta el límite. Manolo (Amieiro) nos lo ha enseñado desde que éramos pequeños a todos los porteros de la cantera.
-Pero alguna técnica tendrá...
-Nadie lo dice, pero hay algo de suerte en todo ello. Como portero juegas tus bazas. Esto es parecido a los penaltis, el delantero trata de engañarte y el portero tiene que engañar al que intenta meter el gol. Unas veces lo consigues y otras veces no. Todo lo decides en décimas de segundo. Es tu responsabilidad y debes asumirla. Cuando un delantero te regatea, la portería se queda sola. Si fallas sabes que la portería está vacía y es gol seguro salvo que llegue un defensa in extremis.
-Vamos lo que le hizo a Batistuta en el minuto 93...
-Con Batistuta no pensé nada. Bueno, sí. Me dije que en el último momento no podía echar por tierra el trabajo de 90 minutos. Era el empate, pero el partido lo teníamos que ir ganando por 1-4. Jugamos mejor.
-¿Le gusta tener un delantero cerca o lejos?
-Cuanto más cerquita está de mí mucho mejor porque eso significa que le tapas mucho mejor. Tú como portero tienes que cubrir bien la portería. Hay que aguantarle muy bien, si te vas al suelo gana él seguro.
-Dicen que usted es el mejor del mundo en el mano a mano.
-No estoy de acuerdo. La gente ha creado la opinión de que yo soy el mejor, es un halago y como tal lo acepto, pero no soy el mejor. Me manejo bien en algunas facetas y quizá esa sea una de ellas, pero todo es mejorable, nunca hay que anquilosarse en algo.
-¿Alguien se la ha jugado?
-Por supuesto. Tengo dos jugadas grabaditas. Dely Valdés jugando en el Oviedo me hizo un quiebro que me dejó fatal y Valerón, en el partido de los toreros. Yo me iba al córner, mientras él marcaba un gol.
-Cómo todos los niños tendría su portero preferido. Descúbrame quien.
-De Zubizarreta siempre me encantó la colocación, nunca hacía paradas espectaculares pero con un paso atrapaba el balón. De Kahn me entusiasman sus salidas, sale con todo su cuerpo. Destaco el saque fuerte de Toni Prats y la seguridad por arriba de Barthez. Mi ídolo siempre fue Schmeichel por la Eurocopa del 92, pero luego Buffon le reemplazó. De él me gusta todo, pero no le imitaré. Cada uno tiene su propia personalidad.
-¿Ha dejado de ser el niño bonito?
-(Sonríe) En este mundo todo son modas. Ahora el centro de atención es Fernando Torres. Está viviendo lo mismo que vivimos Raúl y yo en su momento. Eso es bueno porque se sigue confiando en los de abajo.
-¿Pero ahora ya no le pasan una?
-Eso lo sé, pero también sé donde estoy y la camiseta que defiendo. En el Madrid estoy expuesto a muchas cosas buenas y malas. Yo lo que no hago es engañarme a mi mismo. Hay cientos de opiniones y el balance siempre llega al final.
-Al menos ahora ya manda.
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-Tengo más confianza. Antes era el portero del filial y ahora todos son mis compañeros. Paso muchas horas con ellos, compartimos cosas y si digo algo es para el bien del equipo, por lo que nadie se va a enfadar. Un consejo siempre es para bien.
-¿Sabe que hay gente que le gustaría que usted fracasase?
-No quiero pensar en eso. Hay 45 millones de españoles y a todos no les voy a caer simpático. Yo entreno, trabajo y sé que hoy estoy arriba y mañana puedo desaparecer. El fútbol es la forma de ganarme la vida, es mi profesión y me hace feliz.