Casillas se doctoró en el Olímpico de Roma
Salvó el partido en un mano a mano perfecto que le sacó a Batistuta


Iker Casillas se doctoró el martes en el Olímpico de Roma. Nunca había jugado en ese estadio (el año pasado jugó César ante el Lazio), tenía ganas, quería demostrar el por qué Vicente del Bosque le ha elegido a él para ser el portero titular del Real Madrid del Centenario.
No dudó un minuto, demostró que con 20 años tiene la cabeza y la frialdad de un futbolista veterano. En los primeros minutos se le vio poco, la Roma no atacó demasiado, pero cuando llegaron los momentos de agobio aguantó el chaparrón, lo paró todo, dio una lección de cómo debe de ser un portero del siglo XXI.
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Es el rey del mano a mano y lo demuestra en cada partido. El martes dejó boquiabierto a Batistuta quien en el minuto 93 vio posible el empate de la Roma. A buen seguro que el argentino soñó la noche del martes con el portero madridista. En el último minuto Casillas vio acercarse a Batistuta, aguantó de pie casi hasta el límite, le miró a lo ojos y obligó al delantero a marcharse a la izquierda.
El angulo de gol se le iba por milésimas de segundo. Casillas siguió impasible, atentísimo a todo. Salió rápido a los pies, justo cuando Batistuta se decidió a disparar. Ya no había posibilidad de gol, era demasiado tarde. Iker se quedó con el balón y el Real Madrid con la primera victoria de esta temporada en la Champions League. Casillas vive su momento más dulce.