Asturias espera
A la hora en la que los aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas, contra el Pentágono, a la hora en la que el mundo se ponía en alerta de guerra, dos operarios limpiaban una de las cunetas de la antigua carretera Oviedo-Gijón por la que iban a pasar los ciclistas de la Vuelta a España. Asturias quería ofrecer su mejor imagen. Asturias no quería que sus corredores se cayeran por una cuneta sucia. Asturias, de montañas imponentes, quiere que la Vuelta a España se decida en sus rampas colosales, en sus carreteras sinuosas, no por un accidente o por una caída de las tantas que está habiendo en la carrera.
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Asturias quiso, y logró, ofrecer una imagen de normalidad a la Vuelta. El mundo no está en guerra, son unos terroristas los que amenazan el mundo. Fueron tremendos los actos de ayer, pero ¿qué iban a hacer los corredores? ¿Pararse? ¿Qué iban a hacer los operarios que limpiaban las cunetas? ¿Esperar que llegase el fin del mundo? ¿Qué iba a hacer la organización? ¿Detener la carrera? Ya se sabía que se vivían momentos de incertidumbres, pero había que llegar y terminar. Hubo cambio de líder, hubo lo que se quiera, pero sobre todo hubo normalidad dentro de lo que cabe, aunque el mundo tuviera la mirada en Nueva York.
Hoy la carrera prosigue. Tiene ante sí, además, una de las etapas decisivas. Van sólo cinco días y esperan nada menos que los Lagos. Hoy, cuando nos despertemos, buscaremos con ansia las noticias que se han producido durante la noche, porque Estados Unidos busca un responsable de los ataques que ha sufrido. Nos aguarda un día difícil, pero a partir de mediodía, si la situación no ha empeorado, tenemos una cita con la Vuelta, con Asturias, con los Lagos, con unos ciclistas que si quieren ganar tienen que dejarse ver hoy. El tiempo es espectacularmente bueno. Disfrutemos dentro de lo que cabe. Asturias nos espera.
