El equipo de España
El baloncesto español ha salido reforzado del Eurobasket. Ha ganado la medalla de bronce, pero lo más importante es que ha ganado en autoestima. Tan acostumbrados estamos en la ACB al mercadeo de jugadores extranjeros, que ha llegado a dar la impresión de que los nuestros estaban de relleno, lo cual es un hecho real en algún club. Y resulta que coges un español de aquí, otro de allá, y haces un equipazo que emociona, que gana y que todos juntos son capaces de vencer a una selección que tiene a un jugador, Nowitzki, que puede ser tan decisivo como el mismísimo Jordan tal es la cantidad de puntos que mete.
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Nosotros también tenemos un jugador buenísimo, Gasol, pero, a diferencia de Nowitzki con Alemania o de Stojakovic con Yugoslavia, no dependemos sólo de lo que haga. Tenemos a Gasol, pero también a Navarro, a Raúl, a Angulo, a Reyes, a Paraíso, a Garbajosa... Gasol cogerá más rebotes que nadie, pero luego hay que encestar. Él también lo hace, mas no siempre. Y entonces jugadores que no están en los draft, que se apellidan Rodríguez o Jiménez, que son menos famosos que cualquier personaje de la televisión basura, aparecen de repente y son tan efectivos como el que más. A eso se llama tener equipo. Y España lo ha tenido.
Mérito de Imbroda, el seleccionador, es haberlo hecho. No era tan fácil. Coge a unos chavales que en la liga aún hablan de usted a las figuras de sus equipos, dile a los jugadores más experimentados que no cuentas con ellos porque no les ves ilusión, llévate el equipo a Turquía, donde el deporte es pasión, soporta una derrota dictada por los árbitros ante los anfitriones, pierde la semifinal después de tenerla encarrilada durante 28 minutos, y después de todo eso, levántate y gana a un equipo que tiene un jugador que sabes que te va a meter 40 puntos. Eso es casta, eso es orgullo, eso es ambición, eso es un equipo. El de España.
