Yugoslavia recupera la hegemonía europea
Turquía resistió hasta el descanso, pero no logró su sueño.


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Sesenta y cinco millones de turcos y su samtak, el amarillo estandarte del Profeta, no pudieron al mejor equipo del mundo fuera de Estados Unidos. Yugoslavia es campeona no sólo por clase, sino por dureza mental. Como ante España, los plavi resistieron la oleada turca durante 30 minutos (descanso, 40-38, Turquía), y, a finales del tercer cuarto, despegaron: 53-58.
Turquía estaba al límite, pero Kutluay (16 puntos en el primer tiempo) y una garra sobrehumana mantuvieron a los otomanos. En el último cuarto, el boss Bodiroga encontró a un sensacional lugarteniente, Vlada Scepanovic, para rematar la cuestión. Gritaban los yugoslavos: pomozi boze, Dios, ayúdanos. Y decía Napoleón: Dios ayuda a a quien tiene más artillería: Yu-gos-la-via.