Eurobasket | España - Rusia

¡A por medalla!

España jugará mañana en semifinales contra Yugoslavia, después de derrotar a Rusia gracias a una exhibición defensiva del equipo de Imbroda.

UN EQUIPO CON FURIA. El equipo de España, con Javier Imbroda a la cabeza, festeja una de las últimas canastas.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

"Era el partido que todos soñábamos", explota Imbroda, tembloroso y lleno de sudor al final del tormento de la tensión y al comienzo de la mayor alegría de su vida. Y nada podía ser más justo y nadie puede encontrarse mejor que Imbroda y sus niños de oro. España está en el Mundial de Indianápolis y en las semifinales del Eurobasket ante los fenómenos de Yugoslavia gracias a una exhibición de defensa y, lo que faltaba, de temple en los momentos decisivos...

El plan era demoler las murallas de Eremin. Ni siquiera se trataba de apostar por el ataque del Apóstol, llamado "Sálvanos, San Pau". Contra un equipo tan cargado de centímetros, la única opción era rebajar su potencial, reducir el alcance del arsenal de los súbditos de Putin. Con los rusos acogotados, y con la gravedad funcionando contra los españoles, los primeros diez minutos se cerraron en penuria: 7-13 para Rusia. Ese iba a ser el único cuarto que iba a ganar Rusia.

España creció hasta el descanso gracias a nueve rebotes de Kornegay y a que la defensa había convertido el ataque ruso en el sonido del silencio. Eremin respondió con venenoso: la zona 2-3 gigante, el castillo de Kirilenko, Morgunov y Bashminov. A todo esto, España jugaba sin Gasol, cero puntos igual que Kirilenko...

La zona gigante, sí: con brazos como agujas ágiles... en busca de cortar pases pero con un buen hueco central. Moviendo bien el balón, allí se podía entrar, pero eso no se hizo... y España perdía por 23-28 en el descanso, sin que Gasol hubiese anotado.

Pero a la vuelta de casetas, el bloqueo del ataque ruso degeneró en colapso. La negación de las líneas de pase los llevó a 20 pérdidas de balón, y España pasó al frente (31-29) en rebote ofensivo de Lucio. Gasol (9 rebotes) anotaba a base de tiros libres. Kirilenko, ni eso. El partido se jugaba como quería España, pero un triple sideral de Kudelin colocó el 43-43 sobre la sirena del minuto 30.

Eremin ordenó defensa en zona 2-3 hasta la muerte...

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Y en el último cuarto, no había juventud tierna de España, sino agresión pura y dura. Chikalkin firmó el 49-51 en el 35: España sufría por sus fallos en triples (1-16), que se tiraban cómodamente ante una zona cada vez más floja por las faltas de los rusos. A falta de cuatro minutos, Kirilenko impuso el 49-53 y el partido pareció perdido.

Pero Lucio Angulo robó un balón imposible a 2:40. Fue el 54-53. Un sentimiento de fatalismo atrapó a los rusos, que apenas volvieron a anotar. Otro robo de Angulo fue el 58-53, a 1:25. Navarro iba a poner la puntilla con dos canastas voladoras, al límite del tiempo. La ternura española se había convertido en la venganza de Sydney. Ahora, ante Yugoslavia que sea lo que Dios y la defensa quieran.

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