Con Dueñas soñaríamos despiertos

Martín Tello
Redacción de AS
Actualizado a

Si su salud, su espalda y su futuro estaban en juego, hay que respetar la renuncia de Roberto Dueñas al equipo nacional, pero eso no impide que, visto lo visto, echemos en falta su presencia en el Eurobasket. Con Roberto, soñar sería más fácil. Su inmenso corpachón sería un soporte idóneo para las esperanzas de medalla que han germinado con el talento y la actitud de los júniors de oro.

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Lo dije antes del campeonato y lo repito ahora: Hay equipo. Podemos confiar en esta selección que construye desde la defensa y tiene bloque e individualidades de calidad. Pero los centímetros no hay modo de inventarlos. Y sólo los centímetros (mejor dicho, los rebotes e intimidación que suponen) son la barrera que puede cerrarnos el paso a la cumbre, el obstáculo que puede retardar la consagración deportiva de nuestro trébol mágico, "Maravilla" Gasol, "La Bomba" Navarro y Raúl "Cerebrito" López.

Con Roberto Dueñas, sin duda, tendríamos hoy menos temor a la selección rusa, pero tal como dijo ayer Tomás Roncero, hay que salir sin miedo. Tomás rememoraba el exitazo en el Eurobasket de Nantes 83, donde España ganó la plata tras batir a Rusia en semifinales. Yo, que soy menos joven, me iría incluso diez años más atrás, Eurobasket de Barcelona 73, que fue la primera vez que España ganó a la Unión Soviética y también trajo de premio añadido una medalla de plata. Cuando Miguel Angel Estrada sentó al mítico Sergei Belov en un tapón increíble empezaba una nueva era. Los milagros ya estaban a nuestro alcance.

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