Se busca hazaña
España, inspirada por antiguas gestas ante los rusos, busca hoy su pase a las semifinales. Para ello necesita dos cosas: correr mucho... y tener paciencia


España-Rusia es el Cuerno de Oro de este Eurobasket. Tan cerca de Hayya Sofia, la Santa Sabiduría y las joyas de Topkapi, la selección debe sobrevivir a base de "paciencia": esa virtud que Imbroda intenta transpirar por todos sus poros para asaltar la llamada zona Eremin.
"Es muy difícil no terminar de los nervios contra una defensa zonal, y más contra una tan fuerte, tan grande y tan bien ajustada como la que sabe hacer el equipo ruso", sostiene Imbroda. Pero hay quien cree que los rusos no saldrán con esa zona 2-1-2 que se ajusta en 1-2-2 y que abrumó a los españoles en Chiclana, hace dos semanas (56-73).
"No creo que Eremin vaya a hacer zona, al menos de salida", razona Alexander Petrovic, seleccionador de Croacia. "Los rusos no van a darle a España lo que España espera. Además, tienen bastante ventaja física en los emparejamientos individuales", matiza Petrovic. Y tiene razón.
Lo que define al equipo de Rusia y de Eremin es una extraña desidia, unida al inmenso poderío en centímetros y recursos individuales: esa combinación desidia, al margen se hace irresistible cuando murallas móviles superdotadas como Kirilenko, Morgunov, Fetissov, Bashminov (media del cuarteto: 2,08) usan a conciencia su tonelaje y recursos. Sus guardias de corps son los tiradores Pashutin, Panov y Kudelin.
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"Rusia será campeona de Europa", dijeron los que vieron cómo estos hombres pulverizaban a Grecia en Antalya... el día antes de fracasar miserablemente (58 puntos) ante una Italia en vías de eliminación. "Eso" son estos hijos de la madre Rusia: una colección de talentos que podrían ser el mejor equipo del mundo fuera de la NBA... si en sus venas corriese la misma sangre disciplinada de aquellos lujos soviéticos: Mishkin, Tarakanov, Belov, Zarmukhamedov, el mismo Eremin... o un joven llamado Sabonis.
España puede ganar. Como dice Reyes, otras selecciones españolas (en Barcelona 73, en Nantes 83, en Karlsruhe 85, Estrada, Epi, Fernando Martín...) han sabido demoler las torres soviéticas, eslavas, a base de genio, corazón y determinación. Pero habrá que correr. Si el partido se juega al ritmo maquinizado de los rusos, España estará fuera de las medallas. Es la hora de la Santa Sabiduría. Y, aunque hay que correr mucho... de la paciencia.