Ignacio Cáceres logra la plata en los 10.000 metros

Juan Mora
Importado de Hercules
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Llegó la primera medalla para España en la Universiada, en cuyo medallero, después de cinco días de competiciones, aparecía hasta el apuntador. Fue en atletismo, que comenzó ayer, y la consiguió, cómo no, un fondista: Ignacio Cáceres, de Barcelona, 25 años, estudiante de Magisterio, y que pide sitio junto a los Roncero y Ríos. Fue subcampeón en los 10.000 m., detrás, también cómo no, de un keniano.

Atención a este chaval que llega pidiendo sitio. Corre a lo africano, poniendo a todos en fila, y si nadie le sigue, no se preocupa. Él, a lo suyo. Aunque tenga que hacer la carrera en solitario. Kanyi se le pegó y le ganó. Pero Cáceres se dejó parte de su vida en el empeño para que no fuera así. Su entrega fue tan colosal que hizo la mejor marca de su carrera (28:43.63) bajo unas condiciones terribles. En Pekín, a las cinco y media de la tarde, se suda a borbotones sólo con andar debido a la alta temperatura y elevadísima humedad. Es fácil imaginar lo que sucede en un organismo hiperrevolucionado. Pues que acaba exhausto.

Cáceres recogió la medalla, se dirigía al control antidoping y cayó redondo al suelo. Ya había vomitado al terminar la carrera. Sufría un proceso de deshidratación que le dejó KO. Lo curioso fue que, rodeado por una docena de chinos vestidos con batas blancas, nadie decidía qué hacer. Le tumbaron en una camilla, le aplicaron oxígeno y ahí se quedó. Hasta que apareció un médico del equipo cubano y ordenó que le administraran suero inmediatamente, y en un lugar más discreto que en medio de la pista.

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El chaval tardó en disfrutar la medalla. Entre el protocolo del podio, tan largo y ceremonial como eli de unos Juegos Olímpicos, y la pájara de después, no se enteró de lo que pasaba. Luego sí, en la villa fue recibido como un héroe, como el hombre que ha roto el gafe. Lo difícil, a veces, es ganar la primera medalla. Después las demás llegan solas.

Y queda Martínez, y el 1.500, con Esteso y Gallardo metidos en la final, y Pestano deseando resarcirse de la decepción de los Mundiales, y Maite Martínez, una de las heroínas de Edmonton... Sí, todo apunta a que el atletismo español pueda salir triunfador de Pekín.

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