El Guerruj barrió en la final de 1.500
...Y a las 16.00 horas en Edmonton, con la precisión de una operación militar arranca la "final de finales". El comendador de los creyentes, Hicham El Guerruj, lanza como avanzadilla desde el fondo de una duna reseca o "balka" a su primer guardaespaldas, Adil Kaouch. Objetivo: endurecer el ritmo hasta los limites de los tres minutos y medio.


Reyes Estévez, de vuelta de muchas finales, y los kenianos Lagat y Chirchir comprenden la jugada e intentan taponar la hemorragia galopante de Kaouch, pero es inútil y el 400 se cruza en... 55.41, a ritmo casi de 800 metros. ¿Tiene Reyes alguna carta en la manga...?
Porque de los dos pretorianos o guardias moros listos para morir por la santidad de El Guerruj, solo Kaouch responde al juramento: Hachlaf, a la cola de un pelotón desbocado sufre como un chacal del desierto. Pero arriba también se sufre. Y como: por el 800 se atraviesa en 1:53.69. A partir del kilómetro, Kaouch ya no puede mas, pero no es el único: a Redolat le traicionan las reservas entre el calor ominoso del mediodía canadiense y sus propios derroches en las series. A falta de 500 metros, tras la curva anterior a la recta de tribunas, El Guerruj ha mandado las precauciones al demonio ("Shaitan"): Hicham cree en sí mismo; después, en nadie. Y después, puede que en Ala o en el Magreb. Redolat esta lejos de los cinco primeros: las opciones del valenciano se han agotado. Queda Reyes Estévez, el "enfant terrible", el guerrillero de Cornellá..
Pero Reyes viaja en compañía de lobos: El Guerruj, lanzado hacia el paraíso de su tercer titulo mundial ya no cuenta, porque pasa por 1.200 metros a un ritmo insostenible para el resto: 2:49.35. Estévez, así, pelea por dos medallas junto a los dos nativos del altiplano de Kenya, el "nandi" Bernard Lagat y el "kipsigi" William Chirchir... mas la escolta de otro magrebí con pasaporte francés, Dris Maazouzi.
En la ultima curva, El Guerruj ya es a los ojos de sus perseguidores un fantasma volador, espejismo verde del desierto. Lo había prometido, por la gloria de Ala y de Marruecos. Lagat, Chirchir, Maazouzi y Estévez se enzarzan en una colisión frontal, una pelea de perros cambiantes de ritmo en busca de sendos pedazos de metal: el oro ya esta en manos del sultán Hicham, comendador de los creyentes, gigante elegante del medio fondo...Y en la recta, tras el profeta marroquí, que pregona la buena nueva de su oro en 3:30.68, prevalecen los que menos gasto han hecho en vísperas: Lagat y Maazouzi firman sendos "3.31". Chirchir, aunque también por debajo de 3:32, paga caro su dispendio de series y semifinales... y su falta de poder final y no toca medalla.
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A Estévez se lo llevan los demonios cuando se da cuenta de que es quinto sin remedio: Reyes da puñetazos al aire al verse con la célula fotoeléctrica en 3:32.34. Al calor del rescoldo del campo de batalla aparece Redolat, sexto en 3:34.29 a tres segundos de su mejor marca del ano: la batería estaba medio descargada.
Así fue la "final de finales", así paso en poco mas de tres minutos y medio. El Guerruj se despidió como mundialista en 1.500 y los españoles, al menos, agruparon mas puntos para la mejor clasificación por finalista en la historia de los Mundiales. Y en Edmonton soplaba el viento del desierto, la palabra voladora del profeta El Guerruj...