ATLETISMO | EDMONTON 2001

Marta y Bragado, dos platas doradas

Fue una jornada histórica. Primero, tarde en España, plata para Bragado en los 50 kilómetros marcha; después, noche ya en España, plata para Marta Domínguez en el 5.000. Fueron dos medallas que supieron a oro.

Los dos españoles que ayer lograron una medalla de plata: García Bragado y Marta Domínguez.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Un poco más, y Bragado coge a Korzeniowski, el doble campeón olímpico. Llega a mantenerse la sanción a Yegorova, que había dado positivo por EPO antes de los Mundiales, y hoy Marta sería campeona del mundo. Pero la IAAF consideró que se habían cometido irregularidades en el control que la rusa pasó en Francia.

¡Qué carrerón el de Marta! En el grupo de cabeza desde el primer metro. Según avivaban el ritmo las favoritas, se descolgaban atletas. Y Marta no cedía. Última vuelta y ahí seguía la palentina. Atacó Yegorova y salió disparada tras ella. Nadie más pudo seguirlas, por lo que Marta pudo disfrutar de su medalla desde 200 metros antes de cruzar la meta. Ni chinas, ni etiopes inquietaron a nuestra Martita, grande entre las grandes.

Terminó la carrera exultante de alegría: “Cuando se estiró la carrera vi que podía subir al podio y cumplir mi sueño, porque yo vine a Edmonton con esa intención. No siento ninguna decepción por no haber podido ganar el oro. Yegorova era inalcanzable. Pero yo también lo fui para las demás. Es para estar contenta”.

La marcha no falla. Horas antes, la marcha nos había dado la alegría que acostumbra. Jesús Ángel García Bragado, un madrileño de Canillejas, ganaba la tercera medalla de su vida. Para ello ha tenido que sobrevivir a dos muertes. Una fue su fracaso en los Mundiales de Sevilla. La otra, la desgracia de la Casa de Campo madrileña. “Ya no me gusta Madrid: me entreno en los huertos y frutales de Lleida, porque la Casa de Campo está muy deteriorada, una ruina, y por allí no se puede ir”.

Bragado vive en Lleida con su esposa, la ex gimnasta rítmica Carmen Acedo. Hace los ajustes técnicos en San Cugat, con Marín, pero es un sujeto muy autodidacta. “Él y Marín son dos superclases; tienen sus discusiones, pero se entienden”, explica Gerardo Cebrián, portavoz de la Federación, que hizo una gran provisión de Coca-Colas para sus atletas. No fue suficiente para Massana, sexto, que echó de menos una bebida muy especial: “A partir del kilómetro 30, siempre necesito Red Bull. Aquí no lo he encontrado”.

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Bragado arrancó con los ojos puestos en sí mismo y en Korzeniowski, el polaco que ha dominado tres de las últimas cuatro grandes competiciones. Doble campeón olímpico en Sydney, también tiene el colmillo retorcido. Si Bragado es de Canillejas, él nació en Lubaczow, un suburbio de Cracovia muy cerca de Auschwitz.

Colmillo retorcido. Bragado nunca perdió de vista a Korzeniowski. “Sabía que no podía irme con él; es más rápido”. Y tampoco tuvo prisa. Comenzó a subir puestos: quinto, cuarto, tercero... y segundo en el kilómetro 40. En los últimos 10, un extraño hilo unía a los hijos de Canillejas y de Lubaczow. “Iba con la idea de contactar con Korzeniowski, pero pensé en asegurar la plata y en los dos avisos que me habían dado, así que desistí. Pero no olvido dos cosas: ni el fracaso de Sevilla, ni que puedo ganar a Korzeniowski”, resumiría Bragado, que encendió la mecha en una gran jornada para España.

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