Victoria agridulce de Marion Jones
¿A qué se entrena Marion Jones con Trevor Graham? Su carrera en la final de 200 metros puede adjetivarse como catastrófica. Ganó con una marca infame -para ella- de 22.39... y con apuros agónicos ante la carga final de Debbie Ferguson, que en series había marcado precisamente 22.39.

En la salida en curva, Jones tuvo el peor tiempo de reacción del grupo (0.186 segundos) y su puesta en acción fue de aprendiz, con saltos o trompadas antiestéticas hacia delante.
Noticias relacionadas
Hasta para los americanos, Marion parece pasada de peso: la impresión es que Pintussevich, de no haber renunciado al 200, hubiese vuelto a batirla. "Estoy feliz por haber ganado, es una victoria muy importante tras todo lo que ha pasado", diría The Queen después de sus penas y fatigas. Su marca queda a 77 centésimas de su primado personal (21.62). Aún peor, la frontera de los 22.00 segundos parece a años luz de esta Marion. ¿Era C. J. Hunter la mecha que encendía el fuego competitivo de una mujer que hasta ahora no ha tenido vida fuera de pistas y que ha aprendido a sonreir por mandato de Nike?
Otra mala salida. Jones lo pasó realmente mal. Salió en la calle cinco y, a la entrada de la curva, sus fallos en la salida le pasaron factura: en la calle cuatro, Ferguson (cuya reacción, en 0.176, tampoco fue una maravilla), se le echó encima al tomar la compensación. A falta de 50 metros y al calor del aliento de Ferguson en su nuca, Jones sintió que podía sufrir otra derrota y apretó los dientes para ganar in extremis y por sólo trece centésimas, ante el acoso de Ferguson (22.52) y de la misma Kelli White (22.56). El lamentable nivel de la final se puntúa con la marca de Inger Miller para ganar el oro de Sevilla (21.77). Con sonrisita forzada, Marion le dio besitos y le dedicó el triunfo a su madre y a América. Ella tiene doble ciudadanía, EE UU y Belice. Pero no parece que a esta Marion, gorda y desmotivada, le quede mucha cuerda.