ATLETISMO | MUNDIAL EDMONTON 2001

Redolat y Reyes retan al ejército marroquí

"Alá ha querido que, por primera vez en la historia, estemos tres marroquíes, tres hombres del Magreb, en una final de 1.500. Y, si Alá quiere, yo ganaré esta carrera: lo quiero sobre todas las cosas, porque será mi última final de un Mundial en esta distancia y no deseo verme como Gebrselassie".

El Guerruj y Redolat se saludan al final de la carrera. (AP)
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La voz de Hicham El Guerruj tiene todo el sonido de la revancha o la venganza cuando dice esto: el gran sultán del 1.500 no ha olvidado las afrentas de Atlanta y Sydney."Creo que Hicham va a batir el récord del mundo; otros dos marroquíes a su lado (Kaouch y Hachlaf) ya le hacen prácticamente invencible", sentencia José Antonio Redolat, uno de los dos españoles que intentarán morder los talones de El Guerruj en la finalísima de esta noche (00:00 horas, La 2).

El otro representante español en la final, Reyes Estévez, sueña más o menos como El Guerruj. Porque en los ecos, la mirada y los recuerdos de Reyes también viven los recuerdos relacionados con Sydney. No por lo que allí le ocurriera... sino porque nada le pudo pasar. Hoy es uno de los días que Reyes, enfant terrible, va a recordar toda su vida, por suerte o por desgracia.

La gran batalla. Y este es el dibujo, el orden de combate para esta noche: El Guerruj y sus dos ingenieros van a lanzar la carrera a un ritmo salvaje. Para Kaouch y Hachlaf, dos comandos suicidas, es un orgullo morir en la batalla para que la gane el gran Hicham. Sin embargo, el trío marroquí tendrá que usar el látigo de sus codos con toda precisión contra dos bandas rebeldes: los dos españoles y el par de kenianos, Bernard Lagat y William Chirchir... sin la ayuda del eliminado Rotich. Ahora puede lamentar Kenia la baja, por decreto disciplinario, del campeón olímpico, Noah Ngeny, verdugo de El Guerruj en Sydney.

"Hay tres marroquíes, y eso será a muerte, pero que no esperen que los de Kenia nos vamos a rendir: somos muy duros, tendrán que correr mucho", sostiene William Chirchir. No se debe olvidar a ciertos merodeadores que pueden pillar las sobras de la batalla: el portugués Rui Silva o los franceses Baala y Maazouzi.

En semifinales, Estévez, quinto en su serie, y Redolat, segundo tras El Guerruj, corrieron y se mostraron lo justo para no apurar el tanque de las reservas. El júbilo de El Guerruj era extraordinario tras comprobar que Abdelkader Hachlaf también se había metido en la final junto a él mismo y Adil Kauch, que ya lanzara la final del Mundial de Sevilla. Hicham dio el beso coránico a Hachlaf y a Dris Maazouzi, francés magrebí: antes le había tendido la mano a Redolat para felicitarle.

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Carrera a muerte. Pero hoy no habrá besos para nadie. El Guerruj quiere despedirse de las finales mundialistas de 1.500 con una carrera endemoniadamente rápida, a 3:30.00 o menos. Eso será un dolor para los dos españoles, una tortura fundamentalista que puede beneficiar a Rui Silva y al mejor y más veloz de los kenianos: debe ser Lagat.

Pero eso es lo que hay, lo que se han ganado los tres marroquíes, lo que perdió Díaz y el combate de jefes al que se enfrentan Estévez y Redolat. La mejor final del Mundial. "Inch Allah" (lo que Dios quiera), dice, inclinándose, El Guerruj. Pero no será Inch Allah, sino lo que quiera Hicham El Guerruj.

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