Todas contra la rusa Yegorova
La llamada guerra de la EPO entre la rusa Olga Yegorova y el resto del fondo femenino ganó su fase crítica en las series de 5.000 metros. La eritropoietina sintética que estimula la creación de glóbulos rojos casi lleva sangre de verdad a las gradas.


La fondista británica Paula Radcliffe y su compatriota Hayley Tullett enarbolaron una pancarta casera con la leyenda: "EPO cheats out", "fuera los engaños de la EPO". Mientras, Yegorova lidiaba con su archienemiga Gabriela Szabo. De todo este embrollo salió beneficiada la española Marta Domínguez, primera de la serie. Yegorova fue segunda, a cuatro centésimas y Szabo fue cuarta.
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En una tensísima escena, los servicios de seguridad del estadio acabaron por despojar a Radcliffe de la pancarta, bajo la amenaza de expulsión del recinto. "Hay que hacer algo para que esto no vuelva a ocurrir", se lamentaba Radcliffe. Los entrenadores rusos, al borde del ataque de nervios, llamaron "locas" a las británicas. Más de la mitad de las participantes llevaron lazos rojos, en protesta por los escasos controles de EPO.
Detectado un positivo. Yegorova fue cazada en París en un control por sorpresa ordenado por el gobierno francés, en el que la IAAF nada tuvo que ver. Sin embargo, en estos Mundiales ya ha aparecido el primer positivo por EPO. Así lo confirmó Giorgio Reineri, portavoz de la IAAF, quien no quiso revelar la identidad del atleta implicado, ya que falta por realizar el contraanálisis: "Sólo uno de los once controles ha dado positivo. Se trata de un atleta que aún está compitiendo".