Vasco: "No podía dar un paso más"
Menos de dos minutos después de que la italiana Elisabetta Perrone y la noruega Kjersti Platzer corrieran en pos de la medalla de bronce de 20 kilómetros marcha;-lo que le costó la descalificación posterior a Platzer-, María Vasco pasó por la meta del Commonwealth Stadium... "sin poder dar un paso más".


La barcelonesa, sexta inicialmente y quinta tras las deliberaciones de los jueces, necesitó asistencia de voluntarios para avanzar hasta la zona mixta. Su esfuerzo fue impresionante.
Vasco entró en en un tiempo de 1h 30:19, a diez segundos de su récord de España, entre una plaga de descalificaciones: las rusas Yelena Nikolayeva y Natalya Fedoskina, la portuguesa Susana Feitor y las australianas Kerry Saxby y, como en Sydney, Jane Saville.
La potentísima rusa Olimpiada Ivanova arrasó al resto de la competencia: en una demostración de superioridad, el rodillo con nombre de Olimpiada completó los 20 kilómetros en 1h 27:48 con más de un minuto de ventaja sobre la bielorrusa Tsybulskaya. Dominó la prueba de principio a fin.
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Luego corrieron Perrone y Platzer rumbo a un final agónico, dominado por la italiana, el juez-árbitro entró en la pista con la cartulina roja en la mano y no se atrevió a expulsar a las dos corredoras. Al final, Platzer pagó caro el exceso de velocidad: el poder de Italia en la IAAF sigue siendo grande, a pesar de que Primo Nebiolo haya fallecido.
En cuanto a María Vasco, estaba contenta con su actuación: "No se trata de un problema aquí o allá, sino de fatiga general. Lo he dado todo, he ido a tope, me he dejado el pellejo en la carretera. Al final no me respondían las piernas, o mejor, dicho, no me respondía el cuerpo entero", insistía la medallista de bronce de Sydney desde el fondo de una mirada azul, extraviada. Había hecho un esfuerzo sobrehumano.