El adiós de Díaz oscurece el poder de Estévez y Redolat en 1.500
Entre gritos de “La-ila-ilaha-Ala”, “no hay más Dios que Alá”, llegó el cortocircuito: bloqueado, paralizado interiormente y con las piernas “cargadísimas”, Andrés Díaz hizo “crack” y asestó un golpe mortal a su carrera deportiva con su abandono en la serie inaugural de 1.500 metros, justo cuando la estampida coránica de Hicham El Gerruj rompía una carrera confortable.


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A cambio, Redolat, en la forma de su vida, se exhibió. Y, sí, Reyes Estévez tiene en el fondo de su iris la mirada sesgada de un tigre revanchista. Y, sí: entonces, Reyes no sólo corre: cambia de ritmo, domina... y, demonios, gana. “¿Qué le ha pasado a Andrés? Si estaba mejor que nunca...”, preguntaban y se respondían Redolat y Estévez tras vencer en sus series (3:36.24, 3:38.27). Pues Andrés se fue directamente “a casa, a meditar”, tras la carrera que ha podido cerrar su vida deportiva en la alta competición. “No entiendo nada, salvo que tenía la cabeza cargada por los problemas del último mes y venía durmiendo muy poco. Pero no había lesión, nada de nada, y es la primera vez que me retiro en 14 años. ¿Cómo iba a retirarme yo? No sé si me voy del atletismo, no sé nada, no puedo ni pensar tal y como tengo la cabeza ahora mismo”. Tras su peor harakiri, este era el lamento de Andrés Díaz, que buscaba desesperadamente un sponsor para seguir en la elite... y se ha metido en un pozo hondísimo. ¿Qué puede decir ahora el descartado Juan Carlos Higuero?
La despedida de Díaz, cuyos plomos se fundieron al primer tirón de Hicham El Gerruj es siniestra individualmente y, colectivamente, abre una vía de agua en el potencial de los presuntos finalistas españoles: “He corrido más rápido que en mi vida y veremos si no “casco”, pero estoy mejor que nunca”, aventuraba Redolat. “Ya he avisado que vengo a por todas. Quería ganar desde el primer minuto y no entrar en complicaciones con Lagat”, insiste Estévez. Y al cruzarse la medianoche del domingo al lunes, tras las semifinales de la pasada madrugada, Estévez y Redolat deben estar en la línea de fuego, entre dos o tres guardias de corps de El Gerruj y tres kenianos cuya suma global de grasa se acerca al 0%: el “kipsigi” William Chirchir y los “nandis” Bernard Lagat y Laban Rotich, el más flojo del trío. Ojo a Rui Silva, que va a morder, y a los dos magrebíes de Francia, Baala y Dris Maazouzi. Los kenianos se van a relevar para destrozar a El Gerruj y su corte. Silva y los franceses son un peligro. “La-ila-ilaha-Ala”. No hay mas Dios que Alá, pero, a ser posible, que Alá se tome vacaciones con El Gerruj y los “nandis”, y le eche una mano y una medallita a Reyes y Redolat.