ATLETISMO | MUNDIAL EDMONTON 2001

Maurice Greene: "Yo valgo más"

Para hacer 9.82 frenándose y con dolor desde los últimos 10 ó 15 metros, Maurice superó sin duda los 12 metros por segundo entre los 50 y 60 metros, momento de máxima aceleración.

Maurice Greene: "Yo valgo más"
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Y tuvo que cruzar el tramo entre los 60 y 90 metros a una velocidad media de 11,85/11,90 metros por segundo, antes de desacelerar al fin a mucho menos de 11 metros por segundo. "Esto sólo lo puede hacer el mejor velocista del mundo". Junto a Greene, John Smith, el autor de las últimas palabras, se dirige a los periodistas con aire de profeta bíblico. Smith es, precisamente, el hombre que manipula la bala del cañon.

La avalancha suave como un tren expreso de Tim Montgomery (9.85) casi sepulta a Greene, con un muslo contraído. Pero tres salidas nulas, de Kim Collins, Ato Boldon y el propio Montgomery, dieron a Maurice una ventaja decisiva en los starting blocks.

La salida

A las 17:40 horas de Edmonton, Greene partió con ferocidad y sin precaución, un estampido en el menor tiempo de reacción de los finalistas: 0.132 segundos, mientras que Montgomery, al que el estadio se le vino encima con su salida nula, arrancaba, demudado, con el sexto reflejo de todos: 0.157. Con zapatazos como obuses de mortero o zarpazos de un tigre que presionan la pista de Mondo con un cuarto de kilo de fuerza por centímetro cuadrado, Greene demarró salvajemente, hijo de un peculiar instinto vengativo.

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Pero detrás surgía Montgomery, el colega de Marion Jones, recuperando con una facilidad tan asombrosa como los masivos hombros o la furia rodante y cañonera de Greene. “Primero empezó a molestarme el cuádriceps y, al siguiente paso, el bíceps femoral. Pero no iba a darle el oro a nadie, por nada. Tendrían que haberme matado”, relato Maurice, que casi se cae tras la meta. Tras Greene, medio roto, irrumpió Montgomery, desolado pese a sus 9.85. La seda silenciosa de B. Williams apareció en tercer lugar, con 9.94. El resto caía al suelo exhausto, sin reservas.

"No voy a retirarme, porque aún puedo batir el récord mundial un par de veces. Esta no ha sido una carrera perfecta. Yo valgo mucho más y cuando haga la marca que pienso, todos ustedes quedarán impresionados", proclamó Maurice. "Es cierto: Mo tiene en sus piernas un récord del mundo que casi nadie puede imaginar. Quizá menos de 9.70. Pero necesita esa carrera perfecta. Cuiden a Maurice, porque cuando falte, faltará el mejor del mundo", dijo Smith, pensando quizá en Ryan Alexandria, la hijita de Greene que está domando los impulsos homicidas de la Cannonball. Y cuando los dome...

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