Gebrselassie, bajo la sombra de un eritreo
Mebrahtom Keflezighi tiene nombre de etíope y, en efecto, nació en la castigada región de Eritrea. Pero Keflezighi tiene hoy pasaporte estadounidense, se entrena en UCLA y su familia -11 hermanos, el padre, Russom, es taxista- se ha adaptado a la vida californiana de San Diego: huyeron de Eritrea porque, lisa y llanamente, el ejército etíope iba a matarles.


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Y hoy, en las eliminatorias de 10.000, Mebrahtom, el refugiado eritreo, puede comenzar la demolición de Haile Gebrselassie, imbatible en los últimos diez kilómetros de los últimos cuatro mundiales. Gebrselassie, operado en un tobillo, no ha corrido oficialmente desde su lucha a muerte de Sydney con Paul Tergat, que no está en Edmonton. "Me siento mucho mejor que en Sydney: nada me duele". Y se especula maliciosamente con el rumor de que Adidas le ha forzado a luchar o morir en Edmonton por los dólares del patrocinador. Gebrselassie no volverá a correr en 10.000 metros: va a azotar a los maratonianos.
"Voy a intentarlo todo, aunque me duele el tendón", sostiene Keflezighi, que ha dejado el récord estadounidense en 27:13.98. En Sydney, Mebrahtom (25 años) acabó en el puesto duodécimo. Ahora, al hijo del taxista le llega nada menos que el asalto al trono del Pequeño Negus. Esta puede ser la última sonrisa de Haile. Enfrente, no tendrá la mirada rencorosa de Tergat, sino algo que el conoce mejor: el instinto animal de Jeflezighi, el instinto de un refugiado del desierto eritreo...