¿Dónde están sin la EPO los españoles?
En España nunca han existido armadas invencibles. Y los maratonianos de Edmonton no iban a romper una tradicion de siglos. Para armada, la de los etiopes. "¿Dónde estan los españoles? ¿Dónde los han dejado los controles de EPO?", graznaban algunos italianos, eufóricos con el bronce de Stefano Baldini. Pues los españoles andaban por las rampas de la zona mixta como casi todo el mundo: con flato, "malísimos", según Julio Rey, infelices y maldiciendo el aire de Canadá...


El equipo español, con cintas negras en recuerdo de Diego Garcia, fue pese a todo, quinto en la Copa del Mundo, igualado con el cuarto, Francia, en 70.857 puntos. Pero la fácil, estilista sinfonía etíope de Gezehegne Abera se elevó sobre el cielo humedo de Edmonton con tantos vatios de potencia como lo hiciera sobre las tormentas de Sydney.
En verdad, hubo un trio de españoles -Rey, Fernandez, Pena...- que se mantuvo en el peloton de cabeza hasta que, en torno al kilometro 25 y rumbo a una de las peores cuestas del circuito, el marroqui El Mouaziz soltó un hachazo brutal. Ese tiron rompio al peloton, que navegaba como podia entre toboganes y una humedad relativa en torno al 80%.
Quiza El Mouaziz, perro viejo, habia husmeado las fatigas del plusmarquista mundial, su ex compatriota Khannouchi, que, con la espalda tiesa se retiraba poco despues de la media maraton, cruzada en 1:06.00. Eso, por haberse entretenido Khannouchi, el pasado 8 de julio, en una carrerita popular neoyorquina de 15 kilometros, "Utica Boilermakers", "los caldereros de Utica". Tampoco acabaron Josiah Thugwane o el coreano Bong Lee, ganador en Boston.
Al fracaso de la espalda del neoestadounidense Khannouchi siguio el colapso de los españoles. Peña, asfixiado, se quito la gorra. El flato acosó a Rey justo cuando aceleró El Mouaziz. Fernández aguantó como pudo. Pero, al paso por el kilometro 30, una "posse" o grupo perseguidor de élite, comandado por el keniano Simon Biwott y los dos mejores etiopes, Abera y Tesfaye Tola, dio caza al magrebi. Con la incorporacion del italiano Baldini y el japonés Aburaya, aquello era ya un grupo de buscadores de oro en toda regla.
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El final se lo guisaron entre los tres africanos, con los hombrecillos verdes etiopes dandose relevos, mientras, cerca de Chinatown, el zancudo Biwott descolgaba al resto con sus tirones de resistencia, casi indolentes, parecidos a los de John Ngugi. En el estadio se presentaron juntos Abera y Biwott. "In extremis", y recien finalizada la ceremonia de inauguracion del Campeonato, Abera impuso su elasticidad final(2:12.42), una gacela del desierto eritreo más rápida que el larguísimo paso de Biwott... por un solo segundo. Y Baldini, campeón europeo en 1998, aprovechó el esfuerzo de Tola para arrebatarle el bronce.
Los españoles, destrozados, empezaron a llegar a partir del puesto 15, Óscar Fernández (2:19.45) al frente de la desbandada. Rey lo paso fatal, como Cortes. Los africanos y los australianos vomitaban en la zona mixta, y los etiopes tienen desde el proximo año en su equipo de maraton de hombrecillos verdes a un curioso refuerzo: Haile Gebrselassie. Misión imposible: esa si que es una armada invencible...